El poeta Jaime Huenún Villa, nacido en Valdivia en 1967, ha dado un giro significativo en su trayectoria literaria con la publicación de su primer libro de narrativa en prosa, titulado "El regreso de “Torito” Callulaf y otros relatos provincianos". La obra, publicada por la editorial LOM, se presenta como un volumen de cuentos sorprendente que se aleja de las expectativas habituales sobre la transición de poetas hacia la ficción.
La obra se compone de 16 textos que, más que cuentos en el sentido tradicional, funcionan como perfiles o imágenes. Esta estructura ha llevado a comparaciones con "Vidas imaginarias" (1896) de Marcel Schwob, debido a la naturaleza de sus relatos y a la intención de ficcionalizar las memorias. El libro busca armonizar al sujeto que vivió la experiencia en el pasado con quien la recuerda y la plasma en el papel, situándose en un umbral donde convergen la verdad recordada y la invención poética.
El escenario central de estos relatos es la población Nueva Esperanza, ubicada en Osorno. Gran parte de la materia prima de los cuentos proviene de las experiencias en la cantina propiedad de los padres del autor, lugar donde el propio Huenún trabajaba. En el relato titulado “Antiguamente”, se describe la dureza del trabajo durante los feriados patrios de septiembre, donde las jornadas se extendían "de sol a sol" durante tres días seguidos con descansos mínimos, bajo la influencia de un "violento padre huilliche" y una madre "chispeante e incansable".
Los relatos se centran principalmente en las tres últimas décadas del siglo XX, utilizando a los parroquianos de la cantina Esperanza como base narrativa. Uno de los puntos más destacados es el cuento “Odiar al campeón”, que narra la tensión vivida el 1 de junio de 1980, cuando el boxeador osornino conocido como "Turra" enfrentó al monarca mundial en el Gimnasio de la Prefectura de la ciudad de Kochi, Japón. El texto recrea la ansiedad del barrio, que aguardaba la transmisión vía satélite esperando que la "derecha de hierro" del gladiador local venciera al campeón japonés.
La obra no evita los aspectos crudos de la realidad provinciana. En el cuento “Temófila”, el narrador y cantinero relata la decisión de su abuela de ahorcar a la perra, sumergiendo al lector en un ambiente marcado por el "terrible huitranalhue" y olores úricos. Por otro lado, el relato “Pantera” aborda de manera directa y tremenda la problemática del alcoholismo.
Desde el punto de vista estilístico, Huenún emplea un lenguaje con un marcado deje cotidiano y terminología propia del sur de Chile, logrando que la obra conserve una esencia universal sin perder su identidad regional. El autor utiliza la tradición oral como una herramienta fundamental en un libro impreso, evocando aquellos relatos que históricamente se han compartido junto al fuego.
El libro es descrito no como un diario de duelo, sino como una obra celebratoria que lucha contra la muerte y el olvido, evitando caer en los discursos de lamentación comunes en las narrativas de minorías. A través de una estructura sencilla y casi lineal, con el uso estratégico de saltos temporales, Huenún propone una relectura del mundo basada en la percepción y el sentido íntimo y colectivo.
Finalmente, la publicación a través de LOM es destacada por mantener un enfoque tradicional, resistiendo la tendencia de mercantilizar los libros de cuentos o intentar venderlos bajo etiquetas de "novelas contemporáneas fragmentarias" para atraer al mercado. El resultado es un "laboratorio de literatura superviviente" que reivindica la pequeña historia y la transforma en algo sagrado a través de la repetición y la memoria.





