Kramatorsk es uno de los últimos bastiones de Ucrania en el Donbás, pero la situación es crítica. Iryna Rybakova, oficial de la 93.ª brigada mecanizada, advierte que las últimas semanas han sido una locura de ataques diarios con drones y proyectiles guiados. En la ciudad, los bombardeos golpean edificios residenciales y de servicios públicos de forma constante.
La estrategia rusa se centra en erosionar el "cinturón de fortalezas", una línea defensiva compuesta por las ciudades de Sloviansk, Kramatorsk, Druzhkivka y Kostyantynivka. Si este cinturón cae, Rusia podría avanzar hacia el interior de Ucrania a un ritmo mucho mayor. De hecho, Kostyantynivka ha perdido prácticamente toda su utilidad operativa para Kyiv.
Aunque el avance de Moscú es lento, el impacto es profundo. En agosto, Rusia ocupó unos 124 kilómetros cuadrados, un ritmo que conlleva un costo humano masivo. Los servicios de inteligencia occidentales estiman pérdidas rusas de 40,000 soldados al mes. Sin embargo, la táctica de Moscú es la destrucción total; ciudades como Bakhmut y Pokrovsk fueron capturadas tras meses de combate, pero quedaron prácticamente destruidas.
La crisis humanitaria crece. Cerca de 93,000 ucranianos, entre ellos más de 4,800 niños, permanecen en zonas bajo control de Kyiv en la región de Donetsk. La evacuación se ha vuelto extremadamente peligrosa debido a las zonas minadas y al uso constante de drones. Mientras tanto, Putin mantiene su objetivo de tomar la totalidad de Donetsk y Luhansk, afirmando que sus fuerzas logran avances tangibles.
Siguenos en Noticias lat para más noticias.
