Miles de viajeros se encuentran atrapados en el Reino Unido tras una interrupción en el servicio de control de tráfico aéreo que ha afectado la operación en aeropuertos clave como Heathrow, Gatwick, Stansted y Manchester.
El impacto ha sido masivo. Según la firma de análisis Cirium, el martes se cancelaron más de 1,750 vuelos, mientras que este miércoles se registraron al menos 291 cancelaciones adicionales. La situación ha golpeado duramente a las aerolíneas; Ryanair informó que 65,000 pasajeros se vieron afectados y reportó una pérdida inmediata de hasta 4 millones de dólares. Por su parte, British Airways tuvo que cancelar más de 190 vuelos.
La crisis ha escalado al ámbito político y corporativo. La secretaria de Transporte del Reino Unido, Heidi Alexander, se reunió con el director ejecutivo de NATS, Martin Rolfe, para solicitar una investigación sobre la magnitud de las perturbaciones. La presión es creciente: el director de operaciones de Ryanair exigió la dimisión de Rolfe, señalando que un proveedor de infraestructura crítica no debería paralizar repetidamente el sistema de aviación.
En las terminales, la frustración de los pasajeros es evidente. Algunos viajeros han descrito la experiencia como una pesadilla, comparando la dificultad para salir de Gatwick con el intento de "escapar de Alcatraz".
Aunque NATS anunció que el problema técnico ha sido resuelto y ofreció disculpas sin reservas, la empresa advirtió que la recuperación de la operativa normal tomará más tiempo de lo esperado debido al volumen de vuelos acumulados. Se recomienda a los pasajeros consultar directamente con sus aerolíneas antes de dirigirse a los aeropuertos.
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