De las pantallas de televisión a una condena capital. Sarah Khalifa, reconocida presentadora egipcia y empresaria, ha sido sentenciada a muerte por el Tribunal Penal de El Cairo.
Khalifa, quien dirige su propia clínica de belleza y es conocida por conducir un programa de entretenimiento junto al músico Hamo Bika, contaba con 2,5 millones de seguidores en Instagram antes de este proceso. Fue incluida entre doce personas condenadas a morir en la horca, quienes además recibieron una multa de 500.000 libras egipcias, equivalentes a unos 9.800 dólares.
Los cargos se centran en la formación de una banda criminal organizada especializada en la importación de sustancias químicas utilizadas para fabricar narcóticos con fines de tráfico, además de la tenencia de armas de fuego sin licencia. Según la fiscalía, la red operaba dividiendo el proceso de fabricación en distintas etapas. Como evidencia, se incautaron 750 kilogramos de narcóticos sintéticos y materias primas en una vivienda residencial. El caso fue sustentado mediante testimonios de 20 testigos, así como la presentación de conversaciones, fotografías y videos.
Durante la lectura de la sentencia, Khalifa apareció llorando en videos que circulan en redes sociales, solicitando humanidad y misericordia. En sus declaraciones, la presentadora afirmó: “Nunca he fumado un cigarrillo en mi vida”, asegurando bajo el juramento más solemne que ha sido víctima de una injusticia.
Este proceso ocurre en un entorno judicial severo. Amnistía Internacional reportó que Egipto dictó 492 condenas a muerte en 2025, registrando una de las cifras más altas del mundo, con un total de 23 ejecuciones ya realizadas.
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