La candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas atraviesa un momento crítico. Tras la segunda votación informal del Consejo de Seguridad, los resultados muestran un retroceso significativo: los votos positivos cayeron de seis a solo dos, mientras que los votos de desaliento aumentaron a seis.
Ante este escenario, el excanciller Juan Gabriel Valdés ha señalado dos factores determinantes que comprometen sus posibilidades. Primero, la posibilidad de un veto por parte de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump. Segundo, la decisión del gobierno de José Antonio Kast de retirar el respaldo de Chile a la expresidenta.
Valdés fue tajante al calificar el retiro del patrocinio chileno como uno de los hechos “más penosos” en la historia diplomática del país. Según el exministro, esta decisión respondió a intereses de política interna para favorecer a un sector de parlamentarios extremos de la coalición gubernamental, una situación que resulta difícil de explicar ante la comunidad internacional.
A pesar del desplome, la candidatura no ha terminado oficialmente. Brasil y México continúan como patrocinadores y serán clave en las próximas decisiones. Valdés destacó que, más allá de los números, Bachelet ha cumplido una misión notable al defender los valores fundacionales de la ONU y el Derecho Internacional, diferenciándose de otros candidatos centrados en temas presupuestarios o de funcionamiento interno.
Ahora, la decisión de perseverar o abandonar la carrera recae en la propia Bachelet y sus patrocinadores restantes, en un proceso que el exdiplomático describe como extraordinariamente confuso y propenso a cambios rápidos de opinión entre los países.
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