La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) se encuentra en medio de una severa crisis institucional tras las fuertes declaraciones de su director de operaciones, Kevin Lamour, quien ha denunciado públicamente que la administración del organismo fue engañada respecto a una iniciativa para abrir la Copa del Mundo a inversores privados. Según Lamour, este plan no representa la voluntad de la organización, sino que se trata estrictamente del "proyecto de una sola persona", razón por la cual sostiene que la propuesta no debe seguir adelante.
En un comunicado oficial remitido a la agencia Associated Press (AP), el directivo fue tajante al señalar que el proyecto, el cual ha generado una ola de polémica y debate interno, no es una iniciativa de la FIFA ni, mucho menos, un proyecto impulsado por la administración del ente rector del fútbol mundial. Lamour enfatizó que la naturaleza de esta propuesta es unilateral, describiéndola como la visión individual de un solo individuo que ha sido impulsada sin el consenso necesario.
La gravedad de las acusaciones de Lamour reside en la magnitud de los sectores que, según sus palabras, fueron ignorados durante el proceso. El director de operaciones detalló que no solo se omitió la consulta a los vicepresidentes de la FIFA y a los miembros del Consejo, sino que también fueron excluidos las confederaciones, las federaciones, los jugadores, las ligas, los clubes y los aficionados. De manera crítica, Lamour subrayó que incluso la propia administración de la FIFA fue víctima de este engaño.
El ejecutivo, quien cuenta con experiencia previa como directivo de la UEFA y se integró a la FIFA hace menos de dos años, calificó estas acciones como una "mentira por omisión" que se ha prolongado durante muchos meses. Para Lamour, este ejercicio unilateral del poder no puede considerarse una trivialidad, sino que es un indicativo claro de una falta de confianza, una ausencia de transparencia, una carencia de discernimiento y una falla grave en el buen gobierno de la organización, además de representar una falta de respeto hacia los involucrados.
Ante este escenario, Lamour hizo un llamado urgente a los dirigentes políticos del fútbol para que asuman su responsabilidad, se planteen las preguntas adecuadas y tomen las decisiones correctas sobre el futuro de este proyecto y las acciones subsiguientes. El director de operaciones advirtió que las condiciones actuales de trabajo hacen que sea cada vez más difícil para la administración de la FIFA cumplir con su misión fundamental.
La crítica de Lamour se ha dirigido directamente hacia el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. En un escrito donde solicitó respeto para los cientos de empleados de la organización, Lamour denunció que los trabajadores, a quienes describió como apasionados, dedicados y ejemplares, merecen un trato mejor que el "desprecio y la intimidación". Según el directivo, la misión de los empleados es servir al fútbol y no a los intereses personales de una persona que, a su juicio, cree encarnar a la FIFA cuando su rol debería ser estar al servicio de la misma. En este sentido, afirmó que un presidente debe unir e inspirar a las personas, señalando que actualmente sucede lo contrario. Lamour admitió que sus declaraciones podrían costarle el empleo, pero aseguró que podrá "dormir tranquilo".
A este clima de tensión se suma la dimisión de Carlos Cordeiro, asesor del presidente de la FIFA. Cordeiro anunció su salida del cargo debido a su profundo desacuerdo con la propuesta de permitir la venta de participaciones de la Copa del Mundo. A través de un comunicado en sus redes sociales, Cordeiro calificó la medida como "perjudicial" para el fútbol y aseguró que no podía permanecer indiferente mientras se planteaba tal posibilidad.
El exasesor dejó claro que no tuvo participación alguna en la elaboración de dicha propuesta y se opuso a ella de forma inequívoca, calificándola como un mal acuerdo tanto para las federaciones miembro de la FIFA como para el futuro a largo plazo del deporte. Con estas dos salidas y denuncias, la FIFA enfrenta un cuestionamiento profundo sobre su gestión interna y la dirección estratégica de su torneo más importante.


