El fútbol mundial se encuentra sumergido en una de sus crisis institucionales más graves en años. La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) ha hecho pública su postura oficial, sumándose al rechazo ya manifestado por la UEFA y la CONCACAF frente al proyecto denominado "FIFA Forward Enterprise". Esta iniciativa, impulsada por la gestión de Gianni Infantino, busca la venta de participaciones en diversas competencias organizadas por la FIFA a inversores privados, una medida que ha generado una fuerte resistencia en los organismos regionales.
A través de un comunicado oficial, la AFC ha expresado su solidaridad con la UEFA y la CONCACAF, advirtiendo que la propuesta actual no puede lograr, de manera realista, el amplio consenso y la unidad que resultan necesarios para que el proyecto pueda seguir adelante. La postura de la confederación asiática no se limita únicamente al rechazo del contenido de la propuesta, sino que extiende sus críticas hacia la metodología empleada por el organismo rector del fútbol mundial para impulsar dicha iniciativa.
Según el texto emitido por la AFC, las asociaciones miembro no fueron consultadas adecuadamente antes de que la FIFA fijara la dirección a seguir. Esta falta de comunicación ha puesto al descubierto, según la confederación, "debilidades fundamentales" en la gobernanza de la institución. El comunicado es enfático al señalar que tanto las confederaciones como las asociaciones miembro, e incluso el propio Consejo de la FIFA, se sintieron marginados durante el proceso de desarrollo de este proyecto de inversión privada.
La AFC ha subrayado el peso simbólico y la importancia de lo que está en juego en esta disputa. Para la confederación, la Copa del Mundo de la FIFA representa la cumbre del fútbol mundial, y su fuerza reside precisamente en la participación de todas las confederaciones y de las principales naciones futbolísticas del planeta. En este sentido, la AFC sostiene que cualquier propuesta que corra el riesgo de socavar la unidad y el carácter universal de la competición debe ser reconsiderada urgentemente.
El conflicto ha ido escalando en intensidad. La UEFA fue el primer organismo en marcar una postura firme, llegando incluso a amenazar con retirar a sus selecciones de cualquier competencia organizada por la FIFA mientras se debata la propuesta de venta de participaciones. Posteriormente, la CONCACAF secundó esta posición y ahora la AFC se ha alineado en la misma dirección. Esta situación ha generado que el calendario internacional se enfrente a una crisis sin precedentes.
En caso de que el conflicto se extienda, el primer torneo afectado sería el Mundial Femenino Sub 20, programado para disputarse entre el 5 y el 27 de septiembre en Polonia. En dicha competencia ya se encuentran clasificadas selecciones como España, Inglaterra, Francia, Italia y Portugal. Tras este evento, el riesgo se desplazaría hacia los playoffs de la clasificación femenina de octubre, donde participan equipos británicos.
El calendario de riesgos continúa en noviembre con el Mundial Femenino Sub 17, que tendrá lugar en Marruecos, y el Mundial Sub 17 masculino, a celebrarse en Qatar. En este último torneo cuentan con presencia países europeos como Bélgica, España, Francia e Italia, entre otros.
Si la disputa institucional se prolonga en el tiempo, la incertidumbre alcanzaría torneos de mayor magnitud. Bajo la sombra de este conflicto quedarían el Mundial Femenino de Brasil 2027, el Mundial Sub 20 de 2027 que se llevará a cabo en Azerbaiyán y Uzbekistán, el Mundial de Clubes de 2029 y, finalmente, la Copa del Mundo de 2030.
Ante este escenario de inestabilidad, la AFC ha instado a la FIFA a revisar de manera urgente su marco de toma de decisiones. La confederación demanda que las futuras propuestas se desarrollen bajo un esquema que garantice una consulta adecuada, una participación significativa de los actores involucrados y una supervisión apropiada, con el fin de evitar que la gobernanza del fútbol mundial siga fragmentándose.


