El festival Prime Rock Brasil llegó a su conclusión la noche del pasado sábado, 25 de julio, cerrando su programación con una actuación que destacó por su calidad técnica y conexión emocional con el público. La responsabilidad de poner el broche final al evento recayó en los Paralamas do Sucesso, quienes ofrecieron un espectáculo calificado como impecable, fundamentado en un catálogo de canciones que han mantenido su vigencia a lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria musical.
Uno de los aspectos más notables de la presentación fue la decisión de la agrupación de prescindir de efectos visuales grandiosos o producciones escénicas excesivas. Esta apuesta por la sencillez permitió que la música fuera el eje central de la velada, demostrando que el talento y la ejecución técnica son suficientes para cautivar a una audiencia masiva. A través de este enfoque, la banda reafirmó su posición como una de las principales referencias del rock nacional en Brasil, apoyándose únicamente en la fuerza de sus composiciones y su capacidad interpretativa.
Desde el inicio hasta el final del concierto, el trío musical centró su propuesta en la ejecución de sus temas más emblemáticos. El repertorio incluyó éxitos consolidados que forman parte de la memoria colectiva del rock, tales como "Óculos", "Meu erro", "Alagados", "A novidade" y "Lanterna dos afogados". Cada una de estas piezas fue recibida por una audiencia plenamente dispuesta a participar activamente, convirtiendo el espacio en un gran coro donde los asistentes respondieron a cada estribillo con entusiasmo y precisión.
El punto culminante de la noche ocurrió cuando los integrantes de Paralamas do Sucesso decidieron ampliar el escenario para incluir a invitados especiales. Dado Villa-Lobos y André Frateschi se sumaron a la banda para interpretar "Que país é esse", una de las canciones más reconocidas de Legião Urbana. Esta colaboración añadió un matiz especial a la jornada, rindiendo homenaje a otro pilar del rock brasileño y elevando la energía del cierre del festival.
La conducción del espectáculo estuvo a cargo de Herbert Vianna, Bi Ribeiro y João Barone, quienes desplegaron una seguridad y naturalidad evidentes en el escenario. Esta solvencia es el resultado directo de su vasta experiencia dominando los escenarios de los festivales más importantes, lo que se tradujo en una puesta en escena fluida y profesional. La cohesión del grupo permitió que la transición entre los diversos temas del setlist se diera de manera orgánica, manteniendo el interés del público en todo momento.
Dentro del desempeño individual, destacó la labor de João Barone en la batería. Su precisión y potencia fueron tan evidentes que el propio Herbert Vianna se encargó de reconocer su talento frente a la audiencia, refiriéndose a él explícitamente como un "baterista incomparable". Este reconocimiento subrayó la importancia de la base rítmica en la solidez del show, consolidando la imagen de un grupo que, a pesar del paso del tiempo, mantiene un nivel técnico excepcional.
En conclusión, el cierre del Prime Rock Brasil no solo cumplió con las expectativas de los asistentes, sino que sirvió como recordatorio de la longevidad y la calidad de Paralamas do Sucesso. Al basar su éxito en un repertorio vivo y una ejecución honesta, la banda logró transformar la noche del sábado en una celebración de la música que trasciende generaciones, cerrando el ciclo del festival con una nota de alta calidad artística.


