La ciudad de Cartagena ha vuelto a convertirse en el epicentro de la experimentación y la fusión musical con la celebración de la edición 2026 del festival La Mar de Músicas. Este jueves, el evento vivió una de sus noches más multitudinarias y celebradas, marcada principalmente por el esperado regreso del artista asturiano Rodrigo Cuevas, quien logró convertir el auditorio en un espacio de fiesta colectiva donde la tradición y la modernidad se entrelazaron de manera orgánica.
La convocatoria para la actuación de Cuevas fue excepcional. El artista agotó todas las entradas disponibles meses antes de la fecha del concierto, reflejando la gran expectación que genera su propuesta artística. En total, más de 1.300 personas se dieron cita para presenciar un espectáculo que reafirmó su posición como uno de los grandes renovadores del folclore español. Durante su presentación, Cuevas desplegó un repertorio que no se limitó únicamente a lo musical, sino que se transformó en una performance integral. Su propuesta combinó la música tradicional con elementos de electrónica, humor y una fuerte carga de reivindicación social.
Este enfoque, que consiste en revisitar las raíces culturales desde una mirada contemporánea y vanguardista, permitió que el artista conectara profundamente con un público entregado. Los asistentes no dejaron de bailar durante toda la actuación, evidenciando la eficacia de una propuesta que logra rescatar el pasado para proyectarlo hacia el futuro, rompiendo las barreras entre lo rural y lo urbano.
La jornada del jueves no solo estuvo marcada por el éxito de Cuevas, sino que también otorgó un espacio protagonista a la Región de Murcia. En la plaza del CIM, la programación se inició con la intervención de El Pantorrillas, quien presentó su trabajo titulado "Palomo Cojo". Esta obra se centra en la recuperación de sonidos tradicionales propios del sureste español, rescatando géneros como las parrandas, las malagueñas y las jotas. Lo particular de esta propuesta es que no se limita a una reproducción nostálgica, sino que aborda estos sonidos desde una perspectiva actual y con un compromiso explícito hacia la libertad individual y la diversidad.
Por otro lado, la plaza del Ayuntamiento fue el escenario de Bewis de la Rosa, una figura referente dentro del denominado rap rural. Su actuación fue mucho más allá de la ejecución musical, integrando danza y un discurso social reflexivo. A través de su propuesta, el artista puso sobre la mesa temas críticos relacionados con la realidad del mundo rural, abordando cuestiones como el acceso a la tierra, la salud mental y la importancia de mantener vivas las raíces culturales en la sociedad contemporánea.
El cierre de las actividades del jueves tuvo lugar en el antiguo CIM, donde Raül Refree y Niño de Elche ofrecieron una propuesta de corte experimental. Su actuación se caracterizó por la convergencia de diversos lenguajes artísticos, donde el flamenco se mezcló con la electrónica, la poesía y una búsqueda constante de la vanguardia sonora, ofreciendo al público una experiencia auditiva compleja y disruptiva.
El festival La Mar de Músicas continúa su desarrollo este viernes, manteniendo el equilibrio entre el talento regional y el panorama nacional. La programación del día contará con la participación de artistas vinculados a la escena de Murcia, como Sistema Nervioso y Joseluis. Asimismo, el festival abrirá paso a nombres emergentes y figuras ya consolidadas en España, destacando las actuaciones de Pablopablo, Hoonine y Judeline, quien es reconocida actualmente como una de las artistas españolas con mayor proyección a nivel internacional.
Para finalizar la jornada del viernes, el festival ha programado la intervención de Gregotechno. Este proyecto se presenta como una propuesta singular y ecléctica, ya que se encarga de fusionar el canto gregoriano con la música electrónica, cerrando así un ciclo de actuaciones que apuestan por la diversidad y la reinvención de los géneros musicales.


