El estreno de “La Odisea”, la más reciente producción de Christopher Nolan, ha provocado un terremoto en la industria cinematográfica global. La película se ha posicionado como un fenómeno de taquilla inmediato, recaudando US$ 303,9 millones a nivel mundial en apenas una semana desde su lanzamiento, según datos proporcionados por el sitio web Box Office Mojo. Sin embargo, más allá del éxito comercial, el filme ha desatado un intenso debate debido a las limitaciones técnicas para visualizarlo tal como fue concebido por su director.
La cinta representa un hito en la historia del cine al ser el primer largometraje de ficción filmado enteramente con cámaras IMAX y película de 70 mm. A pesar de esta ambición técnica, el mundo se enfrenta a un problema de infraestructura: solo existen alrededor de 1.829 pantallas IMAX en todo el planeta. Esta escasez ha obligado a que la película se exhiba en salas de cine tradicionales, aunque con un inconveniente visual significativo: la pantalla muestra únicamente la imagen central del encuadre, provocando que el espectador pierda parte de la información visual en las zonas superior e inferior de la imagen.
La disparidad técnica es aún más profunda al analizar los tipos de proyección. De las 1.829 salas IMAX existentes, la gran mayoría (más de 1.780) utilizan sistemas de proyección láser digitales. Si bien estos sistemas ofrecen una calidad impecable y captan el formato IMAX, no permiten la proyección de la película de 70 mm en el formato 1.43:1 original. En consecuencia, solo existen 41 salas en todo el mundo dotadas con proyectores capaces de reproducir la obra exactamente como Nolan la diseñó, convirtiendo estas salas en el objetivo desesperado de los cinéfilos.
Esta situación ha generado fuertes críticas. Alejandro G. Calvo, crítico del sitio web Sensacine, lamentó a través de un video que en pleno año 2026 se tenga que “comer una película cortada” diseñada únicamente para un grupo de “personas privilegiadas”. La tensión ha escalado incluso a las redes sociales, donde ha surgido una ola de memes que ironizan sobre la exclusividad del formato, simulando la visualización de “La Odisea” en dispositivos absurdos como teléfonos celulares, consolas Nintendo, relojes inteligentes e incluso pantallas de neveras de última generación e iPods.
La demanda por las 41 copias físicas ha llevado a situaciones extremas. En Londres, los boletos para la sala IMAX 70 mm del British Film Institute (BFI) están agotados hasta el 10 de septiembre, mientras que en Nueva York y Los Ángeles no hay disponibilidad hasta el 19 de agosto. Algunas cadenas de cine, en un intento por cubrir la demanda, han programado funciones en horarios inusuales, como las 2:00 a.m. Richard Osman, conductor del podcast “The Rest in Entertainment”, reveló que no pudo obtener entradas a pesar de buscar en horarios tan extremos como las 8:00 a.m. o las 2:00 a.m.
El compromiso de los seguidores ha sido notable. Variety reportó el caso de Amber Connaghan, quien compró su boleto con un año de antelación y condujo tres horas desde el desierto californiano. Asimismo, se registró el viaje de un cinéfilo que voló desde Pittsburgh hasta Los Ángeles solo para acceder a una sala IMAX 70 mm. Por su parte, el youtuber Arnaud Duocuret compartió en la red social X que atravesó Francia para vivir la experiencia, describiéndola como “absolutamente alucinante” y destacando la calidad superior del celuloide.
Desde la perspectiva técnica, la logística de este formato es monumental. El negativo de una sola copia de “La Odisea” mide 640.000 metros lineales y tiene un peso de 384 kg. Christopher Nolan explicó que las 41 copias disponibles rotarán por el mundo, distribuyéndose principalmente en Estados Unidos (donde se encuentran 25) y Europa (con cuatro salas, incluyendo una en Francia por primera vez).
Ante los cuestionamientos sobre la falta de salas, Richard Gelfond, CEO de IMAX, aclaró a Variety que no es práctico añadir más proyectores de 70 mm debido a que no se han fabricado nuevos proyectores de cine de este tipo en aproximadamente 50 años. Aunque la empresa construye proyectores nuevos diariamente, estos son digitales, ya que el formato de película física no es viable para las 2.000 salas actuales.
Finalmente, queda la paradoja de que, a pesar de la lucha por preservar la experiencia del celuloide y el gran formato, “La Odisea” eventualmente llegará a las plataformas de streaming, donde será consumida en un formato diametralmente opuesto a la visión original de Nolan.


