La tensión geopolítica en Medio Oriente vuelve a escalar y el mercado energético global reacciona con inmediatez. Estados Unidos ha ejecutado una segunda oleada de ataques contra Irán, una acción dirigida a minar las capacidades militares que, según Washington, son utilizadas para amenazar a los buques que transitan por el estratégico estrecho de Ormuz.
Por su parte, Irán ha reportado el impacto de proyectiles en un aeropuerto situado en la provincia de Semnan, al norte del país. La respuesta persa ha sido contundente, amenazando con destruir todas las infraestructuras de la región de Oriente Medio si Estados Unidos continúa atacando sus instalaciones. En medio de este intercambio de hostilidades, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la liberación de una ciudadana de su país que se encontraba detenida en Irán desde diciembre de 2024.
El impacto en los precios de la energía ha sido directo. El crudo de referencia europeo, el Brent, revirtió su tendencia inicial para subir un 1,01%, situándose en 85,77 dólares. El West Texas Intermediate, o WTI, también avanzó un 0,99%, llegando a los 80,39 dólares. Paralelamente, el gas natural TTF subió un 1,51%, superando los 52 euros por megavatio hora.
La operatividad marítima sigue comprometida: el tránsito por el estrecho de Ormuz se mantiene en torno al 10% de su volumen habitual, lejos de una normalización. Debido a esto, diversas compañías navieras ya recomiendan a sus flotas evitar la ruta por Omán. Esta inestabilidad ha provocado caídas en el mercado europeo, destacando la Bolsa de Fráncfort con un descenso del 0,93%, mientras que en Nueva York el Nasdaq y el S&P 500 abrieron a la baja, aunque el Dow Jones registró una subida del 0,26%.
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