168 niños y 14 adultos fallecidos. Así reportan los medios estatales iraníes el impacto de un ataque estadounidense en la escuela Shajareh Tayyiba, en Minab. Pero lo más alarmante ocurre ahora: la investigación sobre este incidente permanece estancada en manos del mando militar.
Según tres fuentes familiarizadas con el asunto, los líderes se han demorado en ordenar una revisión de inteligencia crítica y rutinaria. Aunque se realizaron las fases iniciales de evaluación de daños, no se ejecutó la tercera etapa, un análisis exhaustivo de la Agencia de Inteligencia de la Defensa que normalmente se lleva a cabo tras ataques significativos.
Las evidencias sugieren que el ataque accidental ocurrió debido al uso de información de inteligencia desactualizada sobre el objetivo, que se creía era una base naval. Fuentes indican que altos mandos ignoraron advertencias en bases de datos críticas por "conveniencia", priorizando la rapidez en la provisión de objetivos al inicio de la guerra.
El Comando Central de Estados Unidos, o CENTCOM, ha restringido el acceso a los detalles y ha retenido un informe de investigación independiente presentado en abril. Esta opacidad ha generado indignación en el Congreso, donde senadores demócratas exigen la entrega inmediata del material para entender los errores cometidos y evitar que se repitan.
Por su parte, el presidente Donald Trump ha evadido preguntas sobre la publicación de los resultados y ha sugerido, sin aportar pruebas, que las imágenes satelitales de misiles Tomahawk en el lugar podrían haber sido generadas por inteligencia artificial. Mientras el Pentágono insiste en que la investigación sigue en curso, las fuentes advierten que existe un esfuerzo por minimizar los daños y evitar que análisis técnicos socaven las afirmaciones oficiales sobre la eficacia de las operaciones militares.
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