Bertrand Piccard, presidente de la Fundación Solar Impulse y reconocido explorador y aeronauta suizo, ha calificado a España como un país «pionero en energías renovables». En una entrevista concedida a la agencia EFE, Piccard destacó que el camino recorrido por la nación española en la transición energética posiciona al país en una situación privilegiada para el desarrollo del hidrógeno líquido, un elemento que será el eje central de su próximo gran desafío tecnológico: la aeronave Climate Impulse.
Según el experto, el despliegue de la energía eólica y solar en territorio español es «maravilloso y admirable». Piccard sostiene que, gracias a la capacidad de generación de energía renovable de la que dispone actualmente España, la producción de hidrógeno líquido puede lograrse «fácilmente», calificando este hecho como algo indudable. Esta visión sitúa a España no solo como un consumidor de tecnologías limpias, sino como un productor potencial de combustibles del futuro.
El proyecto Climate Impulse es el resultado de cuatro años de trabajo intensivo de Piccard junto a un equipo de expertos. Esta aeronave, que estará propulsada íntegramente por hidrógeno, tiene como objetivo realizar la primera vuelta al mundo de un avión de este tipo para el año 2030. La maqueta de este ambicioso proyecto fue presentada oficialmente en junio pasado durante la Feria VivaTech 2026 en París. Piccard explicó que la iniciativa cuenta con la financiación de entidades de diversos países y ha logrado el «patrocinio político», aunque no financiero, de la Comisión Europea (CE), como un reconocimiento a sus esfuerzos por avanzar en la descarbonización.
La trayectoria de Bertrand Piccard está marcada por una herencia de exploración y vanguardia. Psiquiatra y psicoterapeuta de profesión, pertenece a una familia de pioneros: su abuelo, Auguste Piccard, fue el primero en alcanzar la estratosfera a 16.000 metros de altura y creador del batiscafo. Por su parte, su padre, Jacques Piccard, fue el primer ser humano en descender a la fosa de las Marianas, alcanzando los 11.000 metros de profundidad.
En el ámbito político y económico, Piccard defiende que el hidrógeno es fundamental para garantizar la soberanía y la competitividad de Europa. Por esta razón, el proyecto Climate Impulse se ha integrado en la Coalición Sasha, un grupo compuesto por 28 empresas emergentes europeas especializadas en aviación eléctrica, híbrida y combustibles sintéticos. A través de esta alianza, solicitan a la Comisión Europea que los fondos provenientes del Sistema europeo de comercio de derechos de emisiones (ETS) sean destinados al fomento del hidrógeno.
Este pedido surge en un momento crítico, ya que la Comisión Europea debate la eliminación de la exención de los vuelos internacionales dentro del sistema ETS, el cual limita las emisiones de gases de efecto invernadero en las grandes industrias. En este contexto, España se ha alineado con países como Portugal, Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Finlandia y Luxemburgo para exigir que no se reduzcan las ambiciones del ETS, con el fin de acelerar la transición hacia una economía descarbonizada.
Para Piccard, ampliar el alcance del ETS sería un catalizador para que las compañías aéreas adopten combustibles más limpios. Esto impulsaría a gigantes constructores como Airbus y Boeing a fabricar aviones más eficientes y reduciría el desperdicio de combustible en las terminales aeroportuarias. El experto describe el ecosistema ideal como un ciclo donde se produce hidrógeno líquido mediante energías renovables, se almacena en depósitos en los aeropuertos, se transfiere a la aeronave y se vuela sin emitir carbono.
Asimismo, Piccard ha criticado la distorsión de precios en el transporte, señalando que actualmente los billetes de avión suelen ser más baratos que los de tren. Considera que esto es anómalo, ya que los vuelos contaminan y producen CO2, un coste que el pasajero no está asumiendo. Según su análisis, lo correcto sería que el precio del billete reflejara las emisiones generadas, lo que incentivaría a las aerolíneas a reducir su consumo de combustibles fósiles, logrando así empresas más rentables y sostenibles.
En cuanto a la producción técnica, Piccard sugiere que el hidrógeno podría obtenerse aprovechando la energía que no se consume durante la noche, proveniente de fuentes solares, eólicas e incluso nucleares. Además, subraya que el hidrógeno verde no es exclusivo del transporte pesado, sino que es vital para industrias que requieren altas temperaturas, como la del acero, y fundamental para la fabricación de fertilizantes.
Finalmente, el aeronauta recordó que el hidrógeno líquido no es una tecnología nueva, citando el programa espacial Gemini de 1960 en Estados Unidos, lamentando que no se haya aprendido la lección en aquel entonces. Convencido de que la transición energética es posible gracias a las soluciones tecnológicas limpias, Piccard ve en Climate Impulse una señal de esperanza para los jóvenes, quienes a menudo se sienten desanimados ante la crisis climática, demostrando que existen alternativas reales para frenar el calentamiento global.


