La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó que el servicio de energía eléctrica ha sido restablecido en la isla tras un segundo apagón nacional ocurrido en un periodo inferior a una semana. El restablecimiento del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) se hizo efectivo a las 6:30 horas de la mañana del domingo 12 de julio, luego de que los técnicos e ingenieros trabajaran durante más de 24 horas consecutivas para reconectar la red.
El proceso de recuperación del servicio se vio significativamente ralentizado y dificultado debido a una aguda escasez de combustible. Según las autoridades cubanas, esta carencia de hidrocarburos es una consecuencia directa del bloqueo impuesto por Estados Unidos a la isla. A pesar de los obstáculos, los equipos de ingeniería lograron acelerar las tareas de restablecimiento durante la transición de la noche del sábado al domingo.
En cuanto al estado actual del suministro, la compañía eléctrica señaló que más del 65% de los hogares en La Habana, ciudad que concentra una población de 1,7 millones de habitantes, ya han recuperado la corriente eléctrica. No obstante, la UNE advirtió que los cortes programados continúan vigentes en diversas zonas debido a que la producción de electricidad sigue siendo baja.
Este evento representa el cuarto apagón generalizado que sufre la isla en los últimos seis meses y el noveno desde finales de 2024. Cuba, con una población total de 9,6 millones de habitantes, ha experimentado una creciente inestabilidad en su red eléctrica. El apagón anterior se registró el pasado lunes, provocado por una fluctuación de voltaje que, sumada a la baja producción eléctrica por falta de combustible, obligó a la UNE a dedicar dos días completos para restablecer el sistema.
El impacto social de estas fallas es considerable, especialmente debido a que coinciden con las altas temperaturas del periodo veraniego, lo que ha incrementado la frustración de la ciudadanía. Eneyda Gómez, una jubilada de 71 años, expresó su sentimiento de impotencia ante la situación actual, declarando a la AFP: “¿Qué puedo hacer? No puedo hacer nada, solo adaptarme para seguir viviendo en este país, lamentablemente, eso es todo, no puedo hacer nada más”.
Desde la cúspide del gobierno, el presidente Miguel Díaz-Canel manifestó a través de la plataforma X que la nueva caída del SEN, ocurrida con tan pocos días de diferencia respecto al evento anterior, añade tensiones adicionales al proceso de recuperación nacional. Díaz-Canel subrayó que la situación es "muy compleja" debido a lo que calificó como el "genocida cerco petrolero" impuesto por Washington desde enero.
Las autoridades de la UNE sostienen que la falta de combustible fragiliza la infraestructura del sistema eléctrico y ralentiza las labores de reparación. La complejidad técnica aumenta ya que los generadores de respaldo dependen del diésel, un hidrocarburo que Cuba debe importar y que se encuentra actualmente bloqueado. De acuerdo con la información disponible, desde enero la administración del presidente Donald Trump solo ha permitido el ingreso a la isla de un petrolero ruso con un cargamento de 100.000 toneladas de crudo.
Este panorama energético se inserta en una crisis económica severa que atraviesa el país. En La Habana, los apagones cotidianos han llegado a superar las 30 horas consecutivas, mientras que en algunas provincias la falta de luz se prolonga durante varios días. Esta situación ha derivado en recurrentes protestas ciudadanas manifestadas a través de toques de cacerolas.
Por su parte, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó el sábado 11 de julio que su país mantendrá las medidas destinadas a impulsar reformas políticas y económicas en Cuba. Rubio señaló en un comunicado que los líderes cubanos deben comprometerse con "reformas reales, la paz y la prosperidad" antes de que sea demasiado tarde.
Estas declaraciones de Rubio coincidieron con el quinto aniversario de las protestas masivas en las que miles de cubanos denunciaron la escasez de recursos y la falta de libertades. El secretario de Estado recordó que Estados Unidos estaría dispuesto a establecer una nueva relación diplomática con la isla, siempre y cuando el régimen implemente reformas estructurales en su política y economía.

