¿Privilegios o impunidad? Daneidy Barrera, conocida como Epa Colombia, cumple condena en la Escuela de Carabineros, un reclusorio exclusivo para funcionarios públicos. Sin embargo, informes de la Policía dirigidos al Inpec revelan que su estancia se ha convertido en un problema constante para las autoridades.
Barrera, condenada por instigación a delinquir con fines terroristas, daño en bien ajeno y perturbación del transporte público, ha sido señalada en al menos 12 cuestionamientos por su comportamiento. Uno de los hallazgos más impactantes es la presunta realización de procedimientos estéticos clandestinos dentro de su celda. Según un informe, la influenciadora recibió aplicaciones de relleno en labios, pómulos y glúteos. Los insumos, que incluían ácido hialurónico y bótox, habrían sido ingresados por un intendente de la Policía a través de una ventana trasera, presuntamente a cambio de un pago realizado vía Nequi.
Pero los excesos no terminan ahí. Las autoridades han incautado múltiples teléfonos celulares y suministros médicos camuflados en domicilios de comida, específicamente en una caja de pollo asado. A esto se suman constantes quejas de sus compañeras y custodios por escuchar música a alto volumen durante la noche y mantener una actitud hostil.
Los reportes oficiales detallan agresiones verbales y amenazas hacia el personal de custodia. En un episodio, la influenciadora y su madre habrían insultado a una patrullera, mientras que en otro caso, Barrera amenazó a un uniformado diciéndole: “a la tercera, aténgase”.
A pesar de haber sido trasladada desde la cárcel El Buen Pastor con el respaldo del presidente Gustavo Petro, la acumulación de faltas ha llevado a la Policía a solicitar que el Inpec evalúe su comportamiento y un posible traslado definitivo de regreso al penal El Buen Pastor.
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