¿Qué es más difícil en el Perú: obtener una Beca 18 o llegar a la Presidencia de la República?
Para acceder a Beca 18, miles de jóvenes enfrentan un proceso riguroso. Deben acreditar alto rendimiento académico, pertenecer a hogares en situación de pobreza y aprobar el Examen Nacional de Preselección, una evaluación de 60 preguntas que define su proyecto de vida. La competencia es alta: en la convocatoria 2026, cerca de 97 mil postulantes se inscribieron para acceder al programa.
Sin embargo, cuando miramos al cargo de mayor responsabilidad del país, la exigencia desaparece. Según la Constitución, para aspirar a la Presidencia solo se requiere: ser peruano por nacimiento, tener más de 35 años y gozar del derecho al voto. No se exige un grado académico mínimo, experiencia en gestión pública ni evaluaciones de competencias.
Esta contradicción es evidente en la percepción ciudadana. Una encuesta aplicada para este reporte revela que el 70% de los consultados considera que acceder a una Beca 18 es más difícil que postular a la Presidencia. Además, el 83% considera injusto que un joven vulnerable deba cumplir más filtros para estudiar que un ciudadano para gobernar el país.
Mientras el 91% de los peruanos respalda la meritocracia en la educación, este principio no se traslada a la política. A esto se suma que la Ley de Presupuesto 2026 redujo el financiamiento de PRONABEC de 529 millones a solo 50 millones de soles, dejando a miles de postulantes en incertidumbre.
El Estado peruano ha edificado un sistema de excelencia y disciplina para quienes buscan una oportunidad educativa, pero mantiene requisitos básicos para quienes administrarán el presupuesto y el destino de más de 34 millones de personas.
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