Un inquietante caso de denuncias internas en la policía chilena ha tomado un giro dramático. El subcomisario de la PDI, Rodrigo Silva, de 47 años, se encuentra actualmente en estado grave en el Hospital de Carabineros.
Los hechos comenzaron el pasado martes en la comuna de Las Condes, cuando el funcionario alarmó a los vecinos al encerrarse en una oficina de abogados. Desde allí, gritó desesperadamente que estaba siendo amedrentado y amenazado de muerte por colegas y fiscales que calificó como "corruptos", asegurando que lo habían obligado a delinquir. "Me van a matar, soy inocente", se escuchó en los registros difundidos en redes sociales, donde Silva alertaba que podrían plantar un arma para incriminarlo.
Tras el incidente inicial, el detective quedó recluido en su domicilio bajo resguardo policial y con prohibición de acercamiento a cualquier personal de la PDI. Sin embargo, la madrugada de este jueves, el subcomisario sufrió una herida en el cuello, aparentemente autoinferida, que lo dejó en estado crítico.
Desde la PDI, el jefe nacional de Delitos Contra las Personas, Jorge Abate, confirmó la identidad del funcionario y expresó su preocupación por su estado de salud. Por su parte, el fiscal jefe de la Fiscalía de Alta Complejidad Oriente, Felipe Sepúlveda, informó que las primeras pericias no han hallado pruebas que vinculen a fiscales con delitos de corrupción, aunque confirmó que se investigan imputaciones graves contra compañeros de trabajo por delitos funcionarios.
Finalmente, se reportó que Carabineros sometió a control de identidad y removió a la prensa que se encontraba reportando afuera de la casa del subcomisario, siguiendo una orden administrativa de un superior.
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