El director de arbitraje de la FIFA, Pierluigi Collina, ha roto el silencio para abordar las intensas críticas que han recaído sobre el colegiado francés François Letexier. El centro de la controversia se encuentra en el desempeño del árbitro durante el encuentro entre Argentina y Egipto, correspondiente a los octavos de final de la Copa del Mundo, un partido que dejó varias jugadas divididas y un clima de tensión en torno a las decisiones tomadas en el terreno de juego.
A través de los canales oficiales de la FIFA, Collina manifestó que, en términos generales, la organización se encuentra satisfecha con el desempeño de los jueces. No obstante, el directivo italiano fue consciente de la carga física y mental que implica el torneo, señalando que es normal que surjan imprevistos debido a la gran cantidad de partidos que se disputan en un periodo de tiempo muy breve. Ante estos escenarios, aseguró que la FIFA está dispuesta a redoblar sus esfuerzos para garantizar que los equipos arbitrales lleguen plenamente preparados a los siguientes encuentros.
Uno de los puntos más enfáticos del discurso de Collina fue la defensa de la integridad de los árbitros. Si bien reconoció que los debates constructivos sobre las decisiones arbitrales son una parte intrínseca del fútbol, condenó tajantemente las acusaciones infundadas. El director de arbitraje lamentó que se ponga en duda la honestidad de los equipos designados para la Copa Mundial de la FIFA, advirtiendo que este tipo de ataques pueden derivar en consecuencias graves, incluyendo amenazas directas hacia los integrantes de los equipos arbitrales y sus familiares, algo que calificó como inaceptable.
En relación con la autonomía de su departamento, Collina fue categórico al afirmar que la División de Arbitraje de la FIFA no se deja influir por presiones externas. El italiano destacó que nadie puede asegurar que existan influencias ajenas en sus decisiones, mencionando explícitamente que ni siquiera el presidente de la FIFA interfiere en el trabajo técnico. Según explicó, el máximo mandatario del organismo ha mantenido un apoyo absoluto hacia el denominado "Team One", confiando plenamente en la independencia de la división.
Al ser consultado sobre errores específicos cometidos durante el torneo, Collina optó por no centrarse en incidentes aislados, sosteniendo que los árbitros, al igual que los futbolistas y los directores técnicos, actúan desde la honestidad y buscan realizar su trabajo de la mejor manera posible. Sin embargo, decidió aprovechar la oportunidad para brindar aclaraciones técnicas sobre dos jugadas fundamentales del partido entre Argentina y Egipto que han generado un amplio debate.
La primera de estas situaciones fue la anulación de un gol a favor de la selección de Egipto. Collina detalló el protocolo del VAR, explicando que cada vez que se marca un gol, se revisa la fase de posesión en ataque. Si se detecta una falta en la elaboración de la jugada que haya influido en el resultado final, el VAR recomienda una revisión en el campo. El directivo subrayó que no existen límites preestablecidos sobre la distancia a la portería ni sobre el tiempo transcurrido entre la infracción y el gol. En el caso concreto del Argentina-Egipto, Collina señaló que el jugador egipcio número 19, Marwan Attia, pisó claramente al número 6 argentino, Lisandro Martínez, validando así la decisión de anular el gol.
Finalmente, el director de arbitraje se refirió a la reclamación de penal realizada por Mohamed Salah en los minutos finales del encuentro. Collina hizo una distinción técnica entre el acto de pisar a un rival, que es siempre falta, y el contacto físico derivado de la disputa del balón. Sobre la jugada entre Salah (número 10 de Egipto) y Julián Álvarez (número 9 de Argentina), explicó que tanto el árbitro principal como el VAR determinaron que el defensor tocó primero el balón y que el contacto posterior fue una acción normal dentro del juego futbolístico, razón por la cual no se consideró infracción ni se señaló la penalidad.


