Un acuerdo de 45 millones de dólares pone fin a la disputa legal entre el desarrollador Christopher Barrett, Sony Interactive Entertainment y Bungie.
Barrett, quien fue despedido en marzo de 2024 en medio de los escándalos del movimiento #MeToo que afectaron a la industria de los videojuegos debido a alegaciones de acoso sexual, inició una acción judicial contra sus antiguos empleadores. Según la demanda, Barrett alegó que fue despedido deliberadamente para evitar que las empresas le pagaran un bono de 45 millones de dólares al que tenía derecho según su contrato de trabajo.
En el proceso, el desarrollador sostuvo que Sony y Bungie destruyeron su reputación al insinuar falsamente y de manera pública que, tras una investigación, se había descubierto que él había incurrido en conducta sexual inapropiada. Barrett afirmó que estas acusaciones eran falsas y que las empresas actuaron motivadas por el deseo de transferir la culpa y desviar la atención de sus propios fracasos comerciales, estando dispuestas a sacrificarlo para lograr estos objetivos corporativos.
Finalmente, las partes han llegado a un acuerdo extrajudicial. En un comunicado conjunto, Sony y Bungie reconocieron la trayectoria de Barrett, quien contribuyó durante 25 años a algunos de los títulos más exitosos de la compañía. Además, se confirmó que Barrett fue el director original de Marathon y que su nombre ha sido reintegrado a los créditos del juego para reflejar dicha labor.
A través de sus redes sociales, Christopher Barrett expresó estar satisfecho con la resolución del caso y agradecido con quienes lo apoyaron, manifestando que el cierre de este capítulo le permite concentrar su atención en lo que sigue en su trayectoria profesional dentro de los videojuegos.
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