La Empresa Eléctrica de La Habana ha informado oficialmente que este lunes se ha puesto en marcha el proceso de restablecimiento gradual del servicio eléctrico en la capital cubana. Esta medida surge como respuesta directa a la desconexión del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), un incidente técnico de gran magnitud que ocurrió durante las horas de la tarde de esta misma jornada, dejando a gran parte de la ciudad sin suministro energético.
De acuerdo con el parte oficial emitido por la entidad encargada de la gestión eléctrica en la capital, las labores de recuperación han comenzado a dar sus primeros resultados. Hasta el momento, las brigadas técnicas han logrado recuperar la operatividad de una subestación eléctrica y de tres circuitos de distribución. Estos avances técnicos han permitido restablecer una carga eléctrica de seis megawatts (MW), marcando el inicio de la recuperación del servicio en sectores específicos de la ciudad.
En términos de impacto social inmediato, las acciones emprendidas por la empresa benefician inicialmente a nueve mil 47 clientes. Si bien este número representa un avance en las labores de reparación, la entidad precisó que dicha cifra equivale aproximadamente al uno por ciento de la demanda eléctrica total de la capital cubana, lo que evidencia que la gran mayoría de la población aún se encuentra a la espera de la normalización del servicio.
La Empresa Eléctrica de La Habana ha sido enfática al señalar que la recuperación del suministro eléctrico no será inmediata, sino que continuará desarrollándose de forma gradual. La velocidad y el alcance de este proceso estarán estrictamente supeditados a las condiciones operativas del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). En este sentido, especialistas de la entidad mantienen un monitoreo permanente y riguroso sobre la evolución del sistema para garantizar que la carga se restablezca de manera segura y sostenible, evitando nuevas caídas que pudieran comprometer la infraestructura.
Este nuevo episodio de desconexión ocurre en un escenario de creciente presión económica ejercida sobre Cuba por parte del gobierno de Estados Unidos. Según la información proporcionada, esta presión se ha manifestado concretamente en la dificultad para que lleguen cargamentos de petróleo a la isla. Esta situación se ha agravado tras la firma, en enero pasado, de una orden ejecutiva por parte del presidente Donald Trump, la cual amenaza con la imposición de aranceles a aquellos países que exporten o faciliten el suministro de combustibles hacia el territorio cubano.
La escasez de combustible, derivada de estas medidas políticas y económicas, impacta directamente en la capacidad de generación de energía del país. La dependencia de los hidrocarburos para el funcionamiento de las plantas eléctricas hace que cualquier interrupción en el suministro de petróleo se traduzca rápidamente en inestabilidad para el sistema eléctrico nacional.
Este incidente no es un hecho aislado. Desde finales de 2024, el Sistema Electroenergético Nacional ha sufrido varias desconexiones totales, lo que refleja la fragilidad actual de la infraestructura energética. Estas fallas sistemáticas se producen en el marco de los efectos económicos generados por el bloqueo mantenido por Washington contra el país caribeño durante más de 60 años.
El bloqueo, según el reporte, ha tenido un impacto multimillonario que ha impedido al Estado cubano acceder a los recursos financieros y materiales necesarios para el mantenimiento correctivo y preventivo del sector eléctrico. La imposibilidad de adquirir piezas de repuesto, tecnología actualizada y otros insumos esenciales ha obstaculizado el desarrollo y la modernización del sector, dejando al sistema vulnerable ante fallas técnicas y fluctuaciones en el suministro de combustible.
En resumen, mientras la Empresa Eléctrica de La Habana continúa trabajando en la recuperación de los circuitos y subestaciones, el país enfrenta el desafío de estabilizar un sistema energético golpeado por el deterioro material y las restricciones externas. El monitoreo del SEN sigue siendo la prioridad técnica para evitar que la capital permanezca en la oscuridad por tiempo prolongado.


