La selección de Brasil, el equipo más laureado en la historia de las Copas del Mundo, ha quedado eliminada en los octavos de final del torneo tras un encuentro disputado este domingo en Nueva Jersey. El resultado, que deja al pentacampeón fuera de la competencia, es la culminación de un proceso de declive que se ha venido gestando durante los últimos años y que confirma que la "Canarinha" ya no es la potencia dominante de antaño.
El camino hacia esta prematura eliminación ha estado marcado por la inestabilidad. Desde la participación en Qatar 2022, Brasil ha pasado por cuatro entrenadores distintos, reflejando una falta de rumbo técnico y deportivo. Los síntomas de crisis fueron evidentes antes del Mundial: en la Copa América 2024, el equipo terminó segundo en su grupo y fue eliminado en el primer partido de eliminación directa. Asimismo, el desempeño en las eliminatorias sudamericanas fue particularmente sufrido, y el equipo solo evitó el repechaje gracias a que la Conmebol recibió dos plazas adicionales para el torneo.
Para comprender la magnitud de este fracaso, es necesario analizar el peso histórico de Brasil en el fútbol global. Con cinco Copas del Mundo, sigue siendo el país con más trofeos, una posición que mantendrá durante los próximos cuatro años dado que Italia y Alemania, los únicos con cuatro títulos, no compiten en este certamen. Sin embargo, esta eliminación implica que Brasil igualará su peor récord histórico: pasará 28 años sin coronarse campeón del mundo, la misma sequía que ocurrió entre el primer torneo de 1930 y el título obtenido en 1958. Cabe destacar que la racha actual es técnicamente más grave, ya que en el primer periodo hubo menos competiciones debido a la interrupción provocada por la Segunda Guerra Mundial. El último gran éxito del equipo fue en Corea-Japón 2002, cuando contaba con un plantel repleto de figuras.
El análisis de las causas apunta principalmente a una carencia de talento extraordinario en comparación con las generaciones pasadas. Aunque Brasil posee jugadores de calidad, como Alisson, titular del Liverpool, o Marquinhos, central del PSG y bicampeón de Europa, el nivel general no alcanza la altura de leyendas como Pelé, Ronaldo, Romario o Ronaldinho. En la actualidad, solo Vinícius Junior se perfila como un jugador que podría pelear un lugar en un once ideal a nivel mundial. La ausencia de Raphinha, extremo del Barcelona, debido a una lesión, perjudicó significativamente el despliegue ofensivo del equipo.
El caso de Neymar merece una atención particular. A pesar de haber estado al nivel de los grandes referentes brasileños, su rendimiento ha sufrido un descenso notable en los últimos años. Con 34 años, el jugador no logró mantener el estado físico necesario para permanecer en la élite, alejándose de la versión que mostró en el Barcelona o en sus inicios en el Santos. Neymar, quien estuvo cerca de quedar fuera de esta convocatoria, se despide de los Mundiales entre lágrimas y sin haber cumplido su sueño más grande.
Por su parte, la gestión de Carlo Ancelotti no logró dar los frutos esperados. La Confederación Brasileña de Fútbol apostó por primera vez por un entrenador extranjero, confiando en el carisma y la trayectoria del italiano en el Real Madrid. No obstante, Ancelotti asumió el cargo en mayo de 2025 y tuvo apenas un año y 12 partidos para preparar al equipo. Su experiencia no fue suficiente para romper una estadística de 96 años: ningún seleccionado ha logrado ser campeón del mundo bajo la dirección de un técnico extranjero.
En el plano individual, Vinícius Junior fue el único jugador que cumplió con las expectativas, anotando cuatro goles en cinco partidos y generando peligro constante. Su única falla destacada fue no haber ejecutado el penal ante Noruega, siendo el emblema del equipo. No obstante, con 25 años, el jugador del Real Madrid cuenta con tiempo para buscar una revancha.
Tras el pitazo final, el capitán Marquinhos expresó el sentimiento de frustración: “Esto es inexplicable. Es muy difícil hablar. Es mi culpa, como capitán, y la de los jugadores más viejos. Tenemos que tener paciencia con los más jóvenes. Hoy el fútbol está muy equilibrado y nivelado. Le pido disculpas al pueblo brasileño”.
La eliminación, sellada por el impacto de Haaland, deja a Brasil en un periodo de reflexión obligatoria. El desafío ahora es transformar la tristeza en motivación para recuperar el "jogo bonito" y volver a ser el favorito temible que el mundo del fútbol recuerda.


