Brasil ya no es Brasil. El país más ganador de la historia del fútbol ha quedado eliminado en octavos de final, confirmando una crisis que comenzó tras Qatar 2022. Con cuatro entrenadores en el periodo y resultados discretos en la Copa América y eliminatorias, la Canarinha ha caído prematuramente.
Esta eliminación es profunda. Brasil iguala ahora su peor récord: pasará 28 años sin levantar la Copa del Mundo, la misma sequía que vivió entre 1930 y 1958. Desde el título de 2002, el gigante sudamericano no ha podido recuperar su trono.
El motivo principal es la falta de talento histórico. Aunque cuentan con jugadores como Alisson, Marquinhos o Rafinha, ninguno alcanza la talla de Pelé o Ronaldo. Actualmente, solo Vinícius Junior pelearía un lugar en el once ideal del planeta; el brasileño anotó cuatro goles en cinco partidos, aunque falló un penal ante Noruega.
El caso de Neymar es especialmente triste. El último gran diez brasileño se despide de los mundiales sin cumplir su sueño, afectado por un descenso en su nivel y falta de cuidado físico.
Por su parte, Carlo Ancelotti no pudo hacer el milagro. A pesar de su carisma y éxitos en el Real Madrid, tuvo solo 12 partidos antes del torneo. Además, se mantiene la estadística de 96 años: ningún seleccionado ha sido campeón del mundo con un entrenador extranjero.
Tras la derrota, el capitán Marquinhos pidió disculpas al pueblo brasileño, reconociendo que el fútbol actual está más equilibrado. Ahora, Brasil entra en un tiempo de reflexión. Solo el talento de los niños que hoy sueñan con el balón podrá devolverle al mundo el "jogo bonito".
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