La selección mexicana terminó su camino en la Copa Mundial tras caer 2-3 frente a Inglaterra en el encuentro correspondiente a los octavos de final. El partido, disputado en el Estadio Azteca, dejó un sabor agridulce para el equipo anfitrión, que a pesar de mostrar un juego competitivo y dominante en diversos tramos, cometió errores puntuales que le costaron la permanencia en el torneo.
El encuentro comenzó con una selección mexicana intensamente propositiva, presionando en todas las zonas del campo y controlando la posesión del balón. Durante la primera mitad, el Tri fue superior en las estadísticas y generó llegadas claras, incluyendo un remate de Raúl Jiménez que fue detenido con reflejos por el portero inglés Jordan Pickford. Sin embargo, la jerarquía del equipo británico se impuso en un lapso crítico. En el minuto 37, una jugada coordinada culminó con el primer gol de Jude Bellingham, y apenas un minuto después, el mismo jugador anotó el 0-2, aprovechando un centro bajo tras una recuperación en ataque.
México no se hundió ante la adversidad y logró reaccionar antes del descanso. En el minuto 42, Julián Quiñones aprovechó un rebote para marcar el primer descuento, devolviendo la esperanza a los más de 75,000 aficionados presentes en el coloso capitalino.
En la segunda mitad, el partido tomó un rumbo errático. En el minuto 54, Inglaterra se quedó con diez jugadores luego de que el VAR confirmara la expulsión de Jarell Quansah por una entrada dura. No obstante, la ventaja numérica mexicana duró poco; en el minuto 58, el guardameta Raúl Rangel cometió un penalti tras una falta sobre Anthony Gordon, el cual fue cobrado con precisión por Harry Kane para poner el 0-3 provisional (aunque el marcador final fue 2-3 debido al descuento previo).
El equipo dirigido por Javier Aguirre volcó todas sus fuerzas al ataque, buscando el milagro. En el minuto 68, México logró cobrar un penalti que fue ejecutado por Raúl Jiménez, poniendo el 2-3. A partir de ahí, el Tri asedió el área inglesa, generando llegadas peligrosas con Edson Álvarez y el propio Jiménez, pero la solvencia de la defensa británica y las intervenciones de Pickford evitaron el empate. El drama final llegó en los descuentos, cuando el delantero Santiago Giménez tuvo que abandonar el campo lesionado, siendo trasladado posteriormente al hospital.
Tras el pitazo final, Javier Aguirre reconoció que ante rivales de la élite mundial, como Inglaterra, no hay margen para el fallo. “Nos equivocamos tres veces y lo pagamos caro; ante un rival de las Grandes Ligas como Inglaterra, debes hacerlo todo perfecto y los errores nos eliminaron”, señaló el estratega, quien asumió la responsabilidad total de la derrota bajo la premisa de que los jugadores ganan los partidos y los entrenadores los pierden.
Con este resultado, Aguirre fracasa en su tercer intento de llevar a México a los cuartos de final de un Mundial, después de haber caído eliminado en 2002 y 2010. El técnico ratificó que su ciclo como seleccionador ha terminado y deseó éxito a su sustituto, el exdefensa del Barcelona, Rafael Márquez, quien ya había sido anunciado como su relevo hace algunos meses.
Pese a la eliminación, Aguirre destacó el crecimiento del grupo, calificándolo como una "familia" y resaltando el talento de los jugadores jóvenes, entre ellos Gilberto Mora, de 17 años, quien se consolidó como una de las revelaciones del torneo. El seleccionador enfatizó que México posee el presupuesto, las instalaciones y el talento necesario para seguir compitiendo con la élite, instando a continuar exportando jugadores a ligas extranjeras.
México se despide así de la Copa del Mundo en el Estadio Azteca, lugar donde hasta esta noche no conocía la derrota mundialista. El proceso iniciado por Aguirre queda ahora en manos de Rafael Márquez, quien recibirá a un equipo joven y con la capacidad de alcanzar la madurez para los próximos dos mundiales.


