La selección mexicana se despidió de la Copa Mundial 2026 tras caer derrotada 2-3 ante Inglaterra en el encuentro correspondiente a los octavos de final. El partido, disputado en el Estadio Azteca ante aproximadamente 75,000 aficionados, marcó el final del camino para el equipo anfitrión y el cierre definitivo del proceso técnico encabezado por Javier Aguirre.
El encuentro comenzó con un México dominante, que mantuvo la posesión del balón y mostró un criterio superior en la construcción del juego durante gran parte del primer tiempo. Sin embargo, la jerarquía del conjunto británico se impuso en un lapso crítico. En el minuto 37, tras una jugada de área a área, Bukayo Saka asistió a Jude Bellingham, quien anotó el primer gol. Apenas un minuto después, Bellingham volvió a aparecer para marcar el 0-2, aprovechando un centro bajo de Harry Kane.
A pesar del golpe, la selección mexicana no se hundió y logró reaccionar. En el minuto 42, Julián Quiñones aprovechó un rebote para descontar, devolviendo la esperanza al Estadio Azteca. El segundo tiempo inició con una intensidad renovada y un evento determinante: la expulsión del defensor inglés Jarell Quansah tras una entrada dura, lo que dejó a Inglaterra con diez jugadores en el campo.
No obstante, la superioridad numérica no fue suficiente. El guardameta mexicano Raúl Rangel cometió una falta dentro del área sobre Anthony Gordon, lo que resultó en un penal cobrado con precisión por Harry Kane, ampliando la ventaja europea. En los minutos finales, México volcó todas sus fuerzas al ataque. Raúl Jiménez logró reducir la diferencia al anotar otra pena máxima, dejando el marcador 2-3. A pesar de que el árbitro añadió once minutos de compensación y el equipo mexicano generó llegadas peligrosas, incluyendo un remate de Edson Álvarez que se fue desviado y un posible autogol inglés que pasó a milímetros, el empate no llegó.
Tras el silbatazo final, el seleccionador Javier Aguirre reconoció que los errores fueron la causa de la eliminación. “Nos equivocamos tres veces y lo pagamos caro; ante un rival de las Grandes Ligas como Inglaterra, debes hacerlo todo perfecto y los errores nos eliminaron”, señaló el estratega. Aguirre asumió la responsabilidad total del resultado, afirmando que “los jugadores ganan los partidos, los entrenadores los pierden”.
El técnico también confirmó que ha cerrado su ciclo al frente de la selección, deseando éxito a su relevo, el exdefensa Rafael Márquez, quien ya había sido anunciado meses atrás como su sustituto. Aguirre se mostró orgulloso de la "familia" formada por los 26 jugadores, resaltando que el talento mexicano tiene la capacidad de competir con la élite mundial, especialmente ahora que más jugadores son exportados a ligas extranjeras.
En el plano deportivo, el partido dejó una nota preocupante: la lesión del delantero Santiago Giménez, quien tuvo que ser trasladado al hospital al finalizar el encuentro. Por otro lado, el torneo dejó como revelación a Gilberto Mora, el mediocampista de 17 años que se adueñó del centro del campo y fue elogiado por su madurez y calidad.
Hasta este partido, México presumía una defensa inexpugnable, habiendo mantenido su portería en cero durante cuatro encuentros previos. Sin embargo, la solvencia de Inglaterra y los fallos puntuales en la retaguardia azteca definieron el destino del encuentro. El Estadio Azteca, que no conocía la derrota mundialista hasta esta noche, fue testigo de una despedida donde México batalló y compitió, pero terminó sucumbiendo ante la eficacia británica.


