Miedo y tensión se viven en el municipio de Los Andes, Sotomayor, en el departamento de Nariño. Tras la segunda vuelta presidencial que llevó a Abelardo De La Espriella a la Presidencia de Colombia, un grupo armado ha comenzado a intimidar a la ciudadanía.
Todo inició con la circulación de audios que convocaban a reuniones obligatorias en zonas rurales. La citación no fue solo para adultos; los grupos armados exigieron la presencia de menores de edad que cumplieran el requisito de ser mayores de 14 años.
Testigos relataron a SEMANA que los habitantes fueron trasladados a un coliseo, donde se presentaron como la organización Franco Benavides. Esta es una estructura de las disidencias de las Farc pertenecientes al Estado Mayor Central, comandadas por Iván Mordisco.
Durante el encuentro, los disidentes dieron un ultimátum: los vendedores de drogas tenían 24 horas para abandonar el pueblo. Pero la amenaza más directa fue hacia los votantes. El grupo armado pidió que quienes votaron por De La Espriella dieran un paso al frente. Aunque nadie se atrevió a hacerlo, los disidentes aseguraron tener identificadas a estas personas.
Como consecuencia, anunciaron el cobro de un denominado "impuesto a la revolución" por un valor de 30 millones de pesos para quienes apoyaron al presidente electo.
Este clima de coacción ocurre a pesar de los resultados en las urnas de Los Andes, donde Iván Cepeda obtuvo 4.811 votos, frente a los 1.249 alcanzados por Abelardo De La Espriella en la segunda vuelta. Cabe resaltar que, en la primera vuelta, el actual presidente electo solo había alcanzado 1.072 sufragios en dicho municipio.
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