Cuatro décadas después de una de las tardes más dramáticas y míticas de los Mundiales, la selección de Inglaterra regresa al Estadio Azteca. El destino ha colocado a los dirigidos por Thomas Tuchel en este escenario para disputar un partido crucial de octavos de final en la Copa del Mundo 2026.
Para el combinado británico, pisar el Coloso de Santa Úrsula implica reencontrarse con recuerdos dolorosos. Es imposible hablar de Inglaterra en este recinto sin recordar el Mundial de México 1986 y la figura de Diego Armando Maradona. Fue en este pasto donde el astro argentino esculpió la polémica "Mano de Dios" y la genialidad del "Gol del Siglo", dejando un fantasma que vuelve a sobrevolar cuarenta años después.
De aquel encuentro quedó una anécdota memorable: la camiseta de Maradona que el mediocampista inglés Steve Hodge intercambió al finalizar el juego. Tras custodiarla en museos, Hodge subastó la prenda por 8 millones de dólares, convirtiéndola en un símbolo tangible de aquella derrota.
En el presente, la Asociación Inglesa de Fútbol ha tomado medidas drásticas de seguridad. Tras el acoso sufrido por la selección de Ecuador en la colonia Santa Fe, donde aficionados mexicanos utilizaron fuegos artificiales y motores para impedir el sueño de los jugadores, Inglaterra no ha dejado nada al azar. Instalaron controles de carretera alrededor de su hotel y equiparon a la plantilla con tecnología de ruido blanco, tapones y antifaces avanzados.
El desafío final ocurrirá en la cancha, bajo la presión de una tribuna hostil. El Azteca será una caldera verde dispuesta a desestabilizar a los visitantes mediante cantos y abucheos. En este entorno complejo, Inglaterra deberá demostrar su fortaleza frente a un rival motivado y las sombras de su propio pasado.
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