Argentina llega a los octavos de final del Mundial 2026 con un desafío táctico particular: Egipto. No es un rival que solo espere y corra; los "Faraones" han evolucionado hacia un juego de posesión y rupturas de línea que obligará a la Albiceleste a mantener la máxima concentración.
El próximo martes a las 13:00 hora argentina, el equipo de Lionel Scaloni deberá neutralizar a Mohamed Salah y Omar Marmoush. Egipto ha mostrado una tendencia creciente en el control del balón, pasando de un 38% de posesión en el debut ante Bélgica a un 53% en su último encuentro contra Australia. Su peligro radica en la capacidad de romper líneas, registrando hasta 113 rupturas en un solo partido.
Para Argentina, la misión será no dejar que el rival piense cómodo. La clave estará en ganar el eje de la cancha y evitar que Salah reciba perfilado en la zona entre el lateral y el central. Esta necesidad podría llevar a Scaloni a incluir a Leandro Paredes para complementar a Enzo Fernández, Rodrigo De Paul y Alexis Mac Allister. Además, deberán vigilar a Emam Ashour, quien ha sido fundamental en el crecimiento colectivo egipcio.
Sin embargo, Egipto tiene una limitación: su posesión no siempre se traduce en peligro real dentro del área. Tienen mucha circulación, pero poca profundidad. Ahí es donde Argentina puede encontrar la llave, manteniendo la paciencia en la construcción del juego y aprovechando la pelota parada, acción con la que anotó cinco de sus últimos seis goles.
El duelo en Atlanta promete ser uno de los más parejos en las tribunas, pero en el campo, evitar cualquier desconexión será vital en esta etapa de eliminación directa.
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