Ezra Jin, fundador de la Iglesia Zion, ha sido liberado de prisión en China y se ha reunido con su familia en Estados Unidos. Jin lideraba una de las iglesias clandestinas más prominentes del país, en un contexto donde el gobierno chino considera al cristianismo como una influencia extranjera indeseada y una amenaza para el control gubernamental.
La liberación se produjo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteara el caso directamente al líder chino, Xi Jinping, durante una visita a Beijing en mayo. Grace Jin Drexel, hija del pastor y miembro del personal del Senado de EE. UU., calificó el suceso como un "milagro" y expresó su agradecimiento por el liderazgo de la administración estadounidense y la intervención directa del presidente Xi.
El camino hacia este reencuentro fue complejo. Jin fundó la Iglesia Zion en Beijing en 2007, pero se trasladó a Estados Unidos en 2018 ante la intensificación de la represión contra las iglesias no registradas. Posteriormente, regresó a China para apoyar a los miembros de su iglesia que seguían siendo hostigados, momento en el cual se le prohibió salir del país. La familia perdió contacto con él en octubre del año pasado, lo que impulsó las peticiones de ayuda al gobierno de Estados Unidos.
A pesar de la alegría por el regreso de Jin, diversas organizaciones de derechos humanos mantienen la alerta. Brian Tronic, de Freedom House, recordó que aún existen líderes y miembros de la Iglesia Zion detenidos o enfrentando cargos penales graves. Por su parte, el reverendo Bob Fu, de ChinaAid, describió la liberación como una "victoria inmensa", pero instó a la administración estadounidense a seguir priorizando la libertad religiosa y la liberación de todos los prisioneros de fe en cada encuentro con Beijing.
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