Azzedine Ounahi ha vuelto a reclamar su lugar en la élite del fútbol internacional. El centrocampista marroquí, nacido en Casablanca en el año 2000, fue el protagonista absoluto del encuentro ante Canadá, donde sus dos goles fueron determinantes para desatascar el duelo. Gracias a estos dos tantos, Ounahi se ha convertido en el cuarto jugador africano en anotar un doblete en un partido de eliminatorias mundialistas.
Para comprender la magnitud de este regreso, es necesario remontarse a Qatar 2022, el escenario donde Ounahi saltó al estrellato mundial siendo un completo desconocido para la mayoría. Su impacto fue tal que incluso Luis Enrique, entonces seleccionador de España, quedó maravillado tras la derrota de su equipo en octavos de final. El técnico español destacó la capacidad atlética y el despliegue del jugador, preguntándose con asombro de dónde había salido aquel muchacho que no había parado de correr y que había resultado espectacular sobre el terreno de juego.
En aquel periodo, Ounahi militaba en el Angers, un equipo que luchaba por evitar el descenso a la Ligue 2. Su proyección fue inmediata y el Olympique de Marsella, liderado por Pablo Longoria, se adelantó a clubes como el Nápoles y el Leeds para ficharlo por ocho millones de euros. Longoria reconoció en su momento que el jugador poseía capacidades técnicas y atléticas superiores a lo que sugería su físico a primera vista, calificando la operación como un movimiento estratégico para el club francés.
Sin embargo, la trayectoria del jugador tras aquel Mundial se transformó en una montaña rusa. A pesar de las máximas expectativas, Ounahi no logró replicar el nivel que fascinó en Qatar, viéndose afectado por la irregularidad en el banquillo del Velodrome. Esta situación derivó en un rumbo inesperado en septiembre de 2024, cuando el mediocampista se trasladó al Panathinaikos en busca de una reconducción profesional.
El propio futbolista ha asumido la responsabilidad de este declive, reconociendo que la última temporada fue complicada debido a una lesión y a problemas personales fuera del ámbito deportivo. Ounahi admitió no haber trabajado lo suficiente y aseguró haber adoptado una nueva mentalidad para no repetir los mismos errores del pasado.
El talento del jugador encontró un nuevo refugio bajo las órdenes de Míchel en el Girona. Aunque el equipo terminó consumando el descenso a Segunda División, Ounahi fue una pieza fundamental en la sala de máquinas, ayudando al conjunto a luchar por la permanencia hasta la última jornada. Sus estadísticas en LaLiga respaldan su calidad: fue el décimo mediocentro con más regates completados (2.92), el octavo con más pases bajo presión completados (8.98) y balones en profundidad (2.3), y el sexto en ocasiones creadas y rivales superados por conducción (3.39). Míchel elogió su inteligencia táctica y su excepcionalidad con el balón.
A nivel internacional, el seleccionador Regragui nunca perdió la confianza en él, definiéndolo como el "metrónomo" del equipo marroquí. A pesar de que una lesión de gemelo durante la Copa África le impidió disputar la segunda fase del torneo, Ounahi mantuvo su estatus en la selección. Aunque recientemente había sido opacado por las impresiones de jugadores como Bouaddi y El Aynaoui, recuperó su protagonismo en el once inicial, arrancando en todos los partidos salvo el último de fase de grupos contra Haití.
En el reciente choque contra Canadá, Ounahi demostró ser la solución en el momento de mayor necesidad. Fue el jugador que más opciones buscó para romper el bloque rival, interviniendo en 65 ocasiones, completando dos de tres regates, realizando 14 conducciones y ganando seis de diez duelos. Además de sus dos goles, que lo sitúan como el tercer marroquí en marcar un doblete en un encuentro de la Copa del Mundo y el primer goleador del Girona en dicha competición, el jugador sumó una asistencia.
El encuentro culminó con Ounahi alzándose como el MVP del partido. Tras la victoria, el centrocampista expresó su orgullo por pertenecer a esta generación y su felicidad por haber hecho sentir orgulloso al público, recuperando finalmente la esencia del número '8' de Marruecos.


