Incertidumbre en el banquillo de la selección paraguaya. Tras la derrota 1 a 0 frente a Francia en los dieciseisavos de final del Mundial 2026, el entrenador Gustavo Alfaro evitó confirmar si continuará al frente del combinado guaraní.
En la rueda de prensa celebrada en Filadelfia, el estratega argentino fue claro al señalar que aún no es momento de tomar una decisión. Alfaro explicó que necesita tiempo para procesar lo ocurrido y afirmó: “Quiero que la espuma baje”, indicando que tanto él como los directivos de la Asociación Paraguaya de Fútbol deben dejar pasar los días antes de analizar la continuidad del proyecto.
Cuando se le consultó si estaba anticipando su salida, el técnico respondió tajantemente: “No te puedo responder eso”. Sin embargo, reveló un motivo personal determinante: el deseo de reencontrarse con su familia. Alfaro confesó haberles prometido a su esposa y a sus dos hijas que se retiraría de la dirección técnica, una decisión que ya había postergado primero para dirigir a Ecuador en Catar 2022 y posteriormente para asumir el desafío con Paraguay en este Mundial. “Necesito respirar, necesito volver con mi familia”, declaró durante la conferencia.
A sus casi 63 años, Alfaro recordó que asumió la dirección técnica en agosto de 2024, logrando llevar a Paraguay a la sexta y última plaza directa de la Conmebol para el Mundial 2026, rescatando al equipo de un momento complicado en las eliminatorias sudamericanas. Pese a la eliminación, manifestó que su intención siempre fue intentar una “revolución” en la realidad del fútbol paraguayo.
Visiblemente afectado por el resultado, el técnico cerró su comparecencia con una frase emotiva: “Me voy con gran dolor”.
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