¿Puede la inteligencia artificial crear empleos para quienes no saben programar? La respuesta es sí. El auge de la IA y la construcción de centros de datos están transformando la demanda laboral, poniendo en el centro a electricistas, plomeros y carpinteros.
Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, ha asegurado que se necesitarán cientos de miles de estos profesionales para levantar las fábricas e infraestructura digital necesarias. La escala es masiva: Nvidia anunció una inversión de 100.000 millones de dólares en OpenAI para centros de datos, mientras que la consultora McKinsey estima que la inversión global en estos complejos podría alcanzar los 7 billones de dólares hacia 2030.
El impacto económico es directo. La construcción de un centro de datos de 23.000 metros cuadrados puede emplear hasta 1.500 trabajadores, algunos con salarios que superan los 100.000 dólares anuales, sin requerir un título universitario. Además, cada centro operativo mantiene un equipo fijo de 50 empleados, generando otros 3,5 empleos indirectos en la economía local.
Sin embargo, existe una alerta por la falta de mano de obra. Larry Fink, CEO de BlackRock, y Jim Farley, CEO de Ford, han advertido sobre la escasez de personal calificado. Según Farley, en 2025 Estados Unidos enfrentaba un déficit de 600.000 empleados para fábricas y 500.000 en construcción.
Esta tendencia ya atrae a la Generación Z. Jacob Palmer, un electricista de 21 años, fundó su propio negocio y superó los 100.000 dólares en facturación anual sin adquirir deudas estudiantiles. Ante este escenario, el Departamento de Educación de Estados Unidos ya prioriza la formación técnica para alinear la educación con las necesidades de la revolución digital.
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