Imaginen despertar a las seis y media de la mañana con la policía derribando la puerta de su hogar, solo para descubrir que se equivocaron de casa. Esto fue lo que vivió Ignacio Montiel y su familia en la población Pablo Neruda.
Según la denuncia, cerca de seis detectives de la PDI ingresaron violentamente al domicilio buscando a un menor de edad investigado por porte de armas y drogas. El problema es que el sujeto buscado no vive en ese lugar.
En el procedimiento, los funcionarios cortaron el candado del portón y destruyeron la puerta de acceso. Durante el forcejeo, Montiel resultó lesionado en su mano, reportando hinchazón y pérdida de movilidad.
La familia denuncia además una grave vulneración de derechos: una de las hijas menores de edad quedó expuesta en ropa interior frente a los policías, afectando su integridad y dignidad. Además, el afectado asegura que los detectives mencionaron tener una orden judicial, pero nunca la mostraron.
Ante la gravedad de los hechos, la familia presentó una denuncia formal en la Fiscalía, exigiendo que se investigue el allanamiento irregular y se reparen los daños materiales ocasionados.
Por su parte, la jefa regional del Instituto Nacional de Derechos Humanos, Constanza Montt, calificó el operativo como “inusual” y confirmó que ya están solicitando antecedentes tanto a la PDI como al Ministerio Público para determinar si se trató de un error administrativo o si se incumplió la normativa legal.
Mientras tanto, el jefe regional de la PDI en Los Ríos, prefecto inspector José Miguel Cea, señaló que, hasta el momento, no han recibido los antecedentes del caso.
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