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Búsqueda desesperada en Venezuela: un niño argentino atrapado bajo los escombros de La Guaira

Lucas Gámez se encontraba junto a sus tíos en la ciudad de La Guaira, una de las más afectadas por el desastre - LA NACION

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Búsqueda desesperada en Venezuela: un niño argentino atrapado bajo los escombros de La Guaira
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Venezuela enfrenta una tragedia humanitaria tras dos devastadores terremotos que han dejado más de 1.700 fallecidos y decenas de miles de desaparecidos, con La Guaira reducida a escombros. En medio de la desolación, la esperanza se centra en Lucas Gámez, un niño de 8 años atrapado bajo un edificio colapsado, cuya presencia ha sido detectada mediante señales de calor y la ubicación de su teléfono celular a diez metros de profundidad. Mientras más de 2.600 rescatistas internacionales luchan contra el tiempo en una zona de destrucción masiva, la crisis se agrava por la indignación social. Familiares y damnificados denuncian una respuesta estatal insuficiente y una crítica falta de insumos básicos, dejando gran parte de las labores de salvamento en manos de la solidaridad civil y el apoyo extranjero.

A menos de una semana de que dos terremotos azotaran el territorio venezolano, la tragedia sigue cobrando víctimas y dejando un rastro de devastación profunda. El balance oficial ya asciende a 1.719 personas fallecidas y decenas de miles de desaparecidos, mientras las labores de rescate se intensifican en las zonas más golpeadas. En medio de este escenario desolador, emerge la historia de Lucas Gámez, un niño de 8 años que se encuentra atrapado bajo los escombros en la ciudad de La Guaira, una de las regiones más afectadas por los sismos.

Lucas, hijo de padres venezolanos pero nacido en Buenos Aires, se encontraba visitando la zona junto a sus familiares. Su madre, Blancalida Martínez Coronado, ha utilizado las redes sociales para hacer pública la desaparición de su hijo y solicitar ayuda, expresando a través de su cuenta de Instagram que la familia continúa esperando un milagro. La mujer relató que, aunque en las últimas horas se han ido recuperando cuerpos de diversas personas, aún no hay rastros confirmados del menor ni de sus tíos, quienes también se encuentran desaparecidos.

Marco Gámez, padre del niño, brindó detalles precisos sobre el avance de las tareas de búsqueda en declaraciones a LN+. Según explicó, el hallazgo más significativo ocurrió recientemente, cuando equipos especializados detectaron calor corporal a unos 10 metros de profundidad dentro de un edificio colapsado. El equipo técnico pudo determinar que el tamaño de la persona detectada corresponde al de un niño. Además, se logró ubicar la señal del teléfono celular de Lucas a esa misma distancia, lo que refuerza la esperanza de la familia.

A pesar de estos indicios técnicos, la situación sigue siendo incierta. Durante la noche, los rescatistas ingresaron al área donde se detectó el calor y gritaron para intentar establecer contacto con algún sobreviviente, pero no obtuvieron respuesta. No obstante, Marco Gámez remarcó que, debido a la detección del calor corporal, no existen dudas de que hay una persona en ese punto. Sobre el paradero del tío del menor, el padre señaló que se presume estaba dentro del departamento debido a la ubicación del celular, aunque aún no cuentan con certezas absolutas.

La trayectoria de la familia Gámez refleja la migración y el retorno. La pareja se había mudado a Argentina en el año 2013 y residió en aquel país durante más de una década, periodo en el cual nació Lucas en 2017. Recientemente, en enero de este año, decidieron regresar a Venezuela por motivos personales. El miércoles pasado, coincidiendo con el día festivo por el aniversario de la Batalla de Carabobo, Lucas había viajado a La Guaira para pasar el día en la playa. Minutos antes del primer sismo, el niño había regresado junto a su tío al departamento donde se hospedaban, ubicado en un segundo piso.

La confusión reina sobre la ubicación exacta de Lucas al momento del colapso. La familia sabe que utilizaron un ascensor alternativo porque el de su piso se encontraba fuera de servicio, pero no han podido determinar con precisión dónde estaban situados cuando ocurrió el fenómeno natural.

Mientras tanto, la magnitud de la tragedia nacional sigue creciendo. Jorge Rodríguez, líder de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, informó el lunes que el número de fallecidos supera los 1.700, con 5.034 heridos y 15.866 personas que han perdido sus hogares. Por su parte, las Naciones Unidas han emitido estimaciones aún más alarmantes, situando la cifra de desaparecidos por encima de los 50.000.

En La Guaira, el epicentro de la tragedia, el panorama es de total destrucción. Imágenes aéreas muestran filas de edificios colapsados que se han transformado en montañas de escombros, acompañadas por columnas de humo. Las autoridades informaron que al menos 189 edificaciones sufrieron un colapso total, mientras que otras 774 presentan diversos niveles de daño estructural.

El tiempo juega en contra de los sobrevivientes. Especialistas en rescate advirtieron que la ventana crítica de 48 a 72 horas para hallar personas con vida ya se ha cerrado, aunque los trabajos de remoción no se detienen. Actualmente, más de 2.600 socorristas internacionales y equipos locales trabajan en la zona apoyados por perros de búsqueda y maquinaria pesada. El despliegue incluye aeronaves estadounidenses, como helicópteros y convertiplanos V-22 Osprey, destinados a facilitar el traslado de suministros y las tareas de búsqueda.

Sin embargo, la emergencia ha estado marcada por el malestar social. Habitantes de las zonas afectadas han denunciado una respuesta estatal insuficiente, asegurando que gran parte de los rescates han sido impulsados por civiles. Esta precariedad fue evidenciada por Blancalida Martínez Coronado, quien denunció en redes sociales la falta de abastecimiento básico, señalando que se quedaron sin alimentos para brindar a las personas que trabajan en el edificio donde podría estar su hijo y destacando la falta de combustible para las ambulancias apostadas en la zona. La madre cerró sus mensajes agradeciendo la llegada de los grupos rescatistas argentinos y a todos aquellos que brindan apoyo en este difícil momento.

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