El equipo argentino Sub-12 de tenis se coronó campeón del Sudamericano disputado en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, tras obtener un sólido triunfo por 2-0 frente al seleccionado de Perú en la gran final. Este logro no solo representa la obtención del título continental, sino que también asegura la clasificación de los jóvenes tenistas para disputar el Mundialito de Perú y un torneo en Kazajistán, donde tendrán la oportunidad de medirse ante los mejores equipos provenientes de Asia, África y Oceanía.
La trayectoria de Argentina en el torneo, desarrollado en el Club de Tenis Santa Cruz, fue impecable. El equipo masculino completó una semana perfecta, avanzando en la fase de grupos con victorias ante Uruguay (3-0), Venezuela (2-1) y Paraguay (3-0). Posteriormente, en la instancia de eliminación, superaron a Colombia por 2-1, cerrando su participación con el triunfo definitivo sobre Perú para consagrarse campeones de manera invicta.
El plantel masculino que alcanzó la gloria estuvo integrado por Santiago Martín Chacur, Conrado Rossi y Agustín Berlocq, todos bajo la dirección técnica de Gonzalo Pressón. Por su parte, la delegación femenina, compuesta por Emilia Dellavedova, Morella Stancanelli D’Arcangelis y Brunella Demarchi, con Luciana Sarmenti como capitana, finalizó la competición en la octava posición.
Para el entrenador Gonzalo Pressón, el título es la consecuencia natural de un proceso de formación integral. El capitán destacó que, a esta edad, el resultado no es el objetivo principal, sino que lo primordial es el rendimiento y el aprendizaje. Pressón subrayó que, al ser la primera competencia internacional por equipos para los jugadores, consideró fundamental generar una buena primera impresión, ya que no existen segundas oportunidades para ello.
Esta visión se alinea con la filosofía de la Asociación Argentina de Tenis en sus categorías formativas, donde el propósito trasciende la adquisición de golpes técnicos o la suma de trofeos. El objetivo central es formar jugadores preparados para el profesionalismo y que comprendan el significado y la responsabilidad de representar a su país. Según Pressón, se trabaja para que los jóvenes disfruten del deporte y entiendan que vestir la camiseta celeste y blanca es un privilegio que conlleva un compromiso serio.
Asimismo, el entrenador resaltó la importancia de las competencias por equipos sobre el circuito individual. Para Pressón, este formato ofrece aprendizajes únicos, ya que obliga al jugador a experimentar roles diversos: desde ser el protagonista en la cancha hasta actuar como alentador, sparring o estar listo para ingresar en cualquier momento, lo cual genera un crecimiento personal y deportivo significativo.
La formación propuesta por el cuerpo técnico no se limita a la actividad deportiva. El entrenamiento cotidiano incluye aspectos fundamentales de salud y bienestar, tales como la higiene del sueño, la hidratación correcta, la alimentación adecuada y el respeto por los tiempos de recuperación y administración de la energía. Pressón advirtió que, incluso con un gran nivel de tenis, la falta de cuidado en estos aspectos puede provocar cansancio físico o emocional en los días finales de un torneo, otorgando una ventaja al adversario.
El sistema de desarrollo se sostiene sobre cuatro pilares fundamentales: la preparación técnica, la táctica y estratégica, la preparación física y el desarrollo de las habilidades mentales. En el área técnica, el enfoque se centra en crear patrones de movimiento duraderos que acompañen al jugador durante toda su carrera, priorizando el desarrollo a largo plazo sobre las soluciones inmediatas para ganar partidos en edades tempranas.
En cuanto a la preparación física, Pressón implementa lo que denomina el “ABC del tenis”: agilidad, balance y velocidad. En el plano psicológico, el trabajo se orienta a fortalecer la autoconfianza, la concentración, la motivación y el control emocional, buscando que los tenistas expresen todo su potencial al competir bajo los colores nacionales.
Finalmente, el capitán atribuyó la capacidad de Argentina para producir jugadores competitivos a la combinación de talento natural, la labor de formadores y academias en todo el país, y la existencia de un circuito nacional diverso. Esta competencia interna, que abarca desde Mendoza y Neuquén hasta Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Salta, expone a los chicos a diversas condiciones de juego, potenciando su crecimiento.
Más allá de las estadísticas, Pressón destacó el amor por el tenis y las ganas de progresar de esta camada. Para el entrenador, el éxito se mide en procesos; por ello, consideró que la semana ya era un éxito desde el primer día, independientemente del resultado final. Este enfoque incluye la formación en valores, citando al profesor Alejandro Sabella para enfatizar la importancia de la cortesía y el respeto hacia todo el personal del hotel, el club o el aeropuerto, entendiendo que representar a la Argentina es el honor más alto que un deportista puede alcanzar.


