En un encuentro disputado en el Estadio Houston, ubicado en la ciudad de Houston, Texas, Brasil logró una importante victoria al derrotar a Japón por 2 a 1 en la llave 9 del Mundial 2026. El equipo dirigido por Carlo Ancelotti tuvo que esforzarse durante la segunda mitad del encuentro para revertir un marcador adverso y asegurar los tres puntos, manteniendo así su camino positivo en la competición y reafirmando su historial favorable frente al conjunto asiático.
El partido comenzó con un desarrollo inesperado. A pesar de que Brasil mantuvo la iniciativa y el control del balón desde los primeros minutos, fue Japón quien logró golpear primero. A los 28 minutos del primer tiempo, Kaishu Sano anotó el gol que puso en ventaja a los nipones 1-0. Este resultado se mantuvo hasta el descanso, dejando a la selección brasileña en una posición comprometida a pesar de su dominio territorial. Durante este primer tiempo, las estadísticas ya mostraban la tendencia del juego; para el minuto 38, Brasil acumulaba una posesión del 71% frente a un 29% de Japón, aunque la eficacia no estuvo del lado de los sudamericanos.
La segunda mitad trajo un cambio de ritmo y una mayor efectividad por parte de Brasil. El empate llegó temprano en el complemento, concretamente a los 10 minutos del segundo tiempo, cuando Casemiro logró vulnerar la defensa japonesa para poner el marcador 1-1. Este gol cambió la dinámica del partido y otorgó la confianza necesaria al equipo de Ancelotti para seguir presionando el arco rival.
La definición del encuentro llegó en los minutos finales. A los 50 minutos del segundo tiempo, Gabriel Martinelli anotó el segundo gol para Brasil, sellando el resultado definitivo de 2-1. Hasta el minuto 48 del complemento, el encuentro se mantenía empatado, con una posesión del 65% para Brasil y un 35% para Japón, reflejando que el equipo brasileño nunca dejó de buscar la victoria.
Al analizar las estadísticas finales, la superioridad de Brasil fue contundente en casi todos los apartados técnicos. La "Canarinha" terminó el partido con un 64% de posesión frente al 36% de Japón. En cuanto a la ofensiva, Brasil registró 19 tiros al arco, mientras que Japón solo pudo concretar 5. La precisión en la construcción del juego también favoreció ampliamente a los sudamericanos, quienes ejecutaron 625 pases correctos contra los 278 de los nipones.
En cuanto a los movimientos tácticos, el entrenador Carlo Ancelotti realizó varias modificaciones en su equipo. Entre los cambios se destacó la entrada de Danilo dos Santos de Oliveira en reemplazo de Bruno Guimarães, y la incorporación de Fabinho para sustituir a Casemiro. Asimismo, Gabriel Martinelli ingresó por Matheus Santos Carneiro Da Cunha y Endrick entró en lugar de Lucas Paquetá. Por el lado de Japón, el técnico Hajime Moriyasu intentó ajustar su equipo con el ingreso de Koki Ogawa por Daizen Maeda, Ao Tanaka por Daichi Kamada, Shuto Machino por Junya Ito, Yukinari Sugawara por Ritsu Doan y Junnosuke Suzuki por Keito Nakamura.
El arbitraje, a cargo de Maurizio Mariani, mantuvo el control del encuentro sin recurrir a tarjetas rojas. No obstante, se registraron varias amonestaciones. Por el lado de Japón, recibieron tres tarjetas amarillas: Kaishu Sano, Daichi Kamada y Junnosuke Suzuki. Por parte de Brasil, fueron amonestados Casemiro y Danilo.
Previo a este enfrentamiento, Brasil llegaba con el impulso de una victoria ante Escocia, mientras que Japón venía de empatar contra Suecia. El encuentro, que fue transmitido en vivo por DSports y Telefe, reafirma la posición de Brasil en el torneo, superando un desafío que comenzó con desventaja pero que terminó demostrando su capacidad de reacción y dominio estadístico en el campo de juego.

