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Gloria Gómez reaparece a los 72 años: revela su dura realidad económica y su nueva vida en el campo

Gloria Gómez confesó en el pódcast ‘Las Menopáusicas’ que no tiene pensión, vive en el campo y encontró una nueva oportunidad en el amor tras más de dos décadas de separación

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Gloria Gómez reaparece a los 72 años: revela su dura realidad económica y su nueva vida en el campo

La reconocida actriz colombiana Gloria Gómez, quien dejó una huella imborrable en la televisión nacional y alcanzó fama internacional gracias a su papel de Eva Rodríguez en la exitosa producción "Pasión de Gavilanes", ha vuelto a estar en el centro de la atención pública. A sus 72 años, la artista decidió romper el silencio sobre su actual situación personal, económica y profesional, compartiendo detalles íntimos de una vida que hoy transcurre lejos de las luces, los sets de grabación y los reflectores.

Esta revelación tuvo lugar en el marco de una entrevista en el popular pódcast "Las Menopáusicas", conducido por las periodistas Yolanda Ruiz y María Elvira Samper. En este espacio, Gómez se mostró abierta y reflexiva, abordando con madurez temas tan complejos como la vejez, la estabilidad financiera y la cotidianidad en una etapa de su vida marcada por la sencillez y el retiro.

La actriz confesó haber dado un giro radical a su existencia al trasladarse al sector rural del municipio de Guasca, en el departamento de Cundinamarca. Allí, ha adoptado un estilo de vida de campo, enfocado en la tranquilidad y el contacto con la naturaleza. Durante la conversación, Gómez explicó que este cambio no fue solo geográfico, sino también mental, destacando la importancia de blindar su salud mental frente a los problemas del pasado mediante la adopción de una filosofía basada en el desapego, la cual define actualmente sus días.

Uno de los puntos más emotivos y llamativos de la charla fue el relato sobre la reconstrucción de su hogar con su exesposo, Alberto Brugés, psicólogo conocido por sus allegados como “El negro”. La pareja se había divorciado hace más de dos décadas debido a un distanciamiento en la relación. Durante esos 22 años de separación, Brugés residió en Cuba y México, pero el destino permitió que ambos se reencontraran cuando él decidió retornar a Colombia. Gómez manifestó que, lejos de albergar rencores o amarguras por el pasado familiar, tomó la libre decisión de abrirle las puertas de su casa, transformándose hoy en día en fieles compañeros de vida durante la adultez.

Sobre esta decisión, la actriz fue enfática al rechazar la actitud de resentimiento que suele acompañar a algunas separaciones. “Yo voy a estar en esa situación de mujer que entonces: ‘Ay, este imbécil y bla, bla, bla, bla’. Porque la que me amargo soy yo, el otro ni se entera y yo me arruino la vida y eso no, no, no quiero. Y yo soy una cobarde para, para sufrir, ¿sabes? (...) Nosotros siempre fuimos amigos”, expresó, subrayando que la amistad siempre fue el puente que mantuvo la conexión entre ambos.

Sin embargo, la conversación también tomó un matiz crudo al tocar el tema de su seguridad económica. Al ser consultada por las periodistas sobre las condiciones de su retiro y si contaba con una vejez asegurada, Gómez sorprendió al revelar que no posee una pensión de jubilación laboral. La artista explicó que esta situación es el resultado de las dinámicas informales que predominaban en el gremio de la actuación en el siglo pasado.

Gómez recordó que durante las décadas de los 70 y 80 no existía en Colombia una legislación que obligara a las programadoras de televisión a realizar los aportes correspondientes a la seguridad social de los artistas. Este sistema de formalización laboral apenas se implementó después del año 2000, dejando a muchos actores de generaciones anteriores sin un respaldo pensional. "No aprendí a hacer cuentas, por eso no tengo un peso. Todo me lo petaquea en tres segundos. Entonces, no ahorré nada, por ejemplo", admitió con sinceridad.

Además, reflexionó sobre la percepción del tiempo y la estabilidad laboral en su profesión. Confesó que, en su momento, creía que nunca envejecería y que el trabajo sería constante. “Como uno creía que nunca se iba a envejecer, que iba a trabajar siempre, toda la vida. Y más yo decía: ‘Yo como soy actriz, voy a trabajar hasta el día en que me muera, porque siempre va a haber un personaje’. Ahora no hay tantos personajes”, señaló, poniendo de manifiesto la difícil realidad que enfrentan los actores mayores en la industria actual.

Para enfrentar su presente, Gloria Gómez y su esposo han emprendido un proyecto avícola sostenible denominado “gallinas felices”, donde las aves viven sueltas. Este emprendimiento ha significado para la actriz un proceso de aprendizaje desde cero sobre las labores agropecuarias y la disciplina que exige la vida rural. Aunque admitió que inicialmente tenía una visión idealizada de la naturaleza, hoy reconoce el esfuerzo que implica el negocio.

En la dinámica de trabajo, es Alberto Brugés quien lleva el mando operativo y el orden estricto, habiendo realizado talleres específicos para el manejo de las aves. Por su parte, Gómez apoya en tareas básicas, como la desparasitación y el cuidado médico de las gallinas. “El ‘negro’ las cogía y yo les echaba las goticas. He tenido que aprender de los animales cómo son y eso me ha abierto un mundo diferente”, concluyó la artista, cerrando así el relato de su transición de las pantallas a la tierra.

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