El Toronto Stadium fue el escenario de un encuentro determinante este martes 23 de junio, donde las selecciones de Panamá y Croacia se midieron en el marco de la segunda jornada del Grupo L de la fase de grupos del Mundial 2026. El duelo, cargado de tensión y expectativas, terminó con una victoria mínima de 1-0 a favor del conjunto croata, un resultado que tiene consecuencias definitivas para la selección panameña, que con este marcador le dice adiós a la fiesta mundialista.
La acción decisiva del partido ocurrió en la segunda mitad, específicamente a los 54 minutos de juego. En ese instante, el delantero Budimir logró capitalizar una oportunidad clara al aprovechar un remate cruzado, colocando la pierna en el momento justo para abrir el marcador. Este único tanto fue suficiente para inclinar la balanza hacia el lado europeo y asegurar los primeros tres puntos para Croacia en la tabla de posiciones del grupo.
Para Panamá, el camino hacia este enfrentamiento ya era complicado. El equipo llegaba al partido contra Croacia en un estado anímico delicado, describiéndose como "herido" tras haber sufrido una agónica derrota por 1-0 frente a Ghana en su debut. En aquel compromiso, los panameños vieron cómo el partido se les escapaba en los minutos finales, lo que frustró la posibilidad de alcanzar un empate que habría sido calificado como histórico para su selección. Esta carga emocional y deportiva añadió presión al duelo en Toronto, donde la necesidad de sumar era absoluta para mantener vivas las esperanzas de clasificación.
Por su parte, la selección de Croacia no llegaba en su mejor momento mediático. El conjunto europeo se presentó a este compromiso envuelto en una ola de críticas tras haber experimentado una derrota sorpresiva y contundente por 4-2 frente a Inglaterra en su primer partido. Este resultado inesperado puso en duda el rendimiento del equipo, haciendo que el duelo frente a Panamá se convirtiera en una obligación imperativa para recuperar la confianza y enderezar el rumbo en la competición.
La urgencia era mutua. Dado que ambos equipos habían perdido en sus debuts, el enfrentamiento del martes se presentaba como una final anticipada. Para cualquiera de las dos selecciones, sumar sus primeros tres puntos era el único camino viable, ya que una segunda derrota consecutiva significaría, en términos prácticos, tener que armar las maletas y despedirse prematuramente del certamen. En este contexto de "todo o nada", la eficacia de Budimir fue la diferencia entre la supervivencia y la eliminación.
En cuanto a las alineaciones, Panamá saltó al terreno de juego con Mosquera en la portería; en la línea defensiva estuvieron Murillo, Ramos, Córdoba y Blackman. El centro del campo estuvo compuesto por Harvey, Martínez y Godoy (quien podía alternar con Carrasquilla), mientras que en el ataque se posicionaron Bárcenas, Rodríguez y Fajardo (con la opción de Waterman).
Croacia, por su parte, alineó a Livaković bajo los tres palos; en defensa contaron con Stanišić, Šutalo, Gvardiol y Sosa. El mediocampo estuvo liderado por la experiencia de Modrić, acompañado de Kovačić y Pašalić. Finalmente, el tridente ofensivo estuvo integrado por Kramarić, Budimir y Perišić.
Con el pitazo final, se selló el destino de los panameños en el Mundial 2026, quedando fuera del torneo tras no poder superar la resistencia y efectividad de los croatas. Croacia, mientras tanto, logra salir del bache provocado por la derrota ante Inglaterra y comienza a sumar puntos vitales para aspirar a avanzar a la siguiente fase del campeonato mundial.


