De acuerdo con documentos judiciales revisados por la revista People, Bear Grey Payne, el hijo de 9 años del fallecido cantante Liam Payne y la artista británica Cheryl Cole, ha sido designado como el único beneficiario del patrimonio dejado por el exintegrante de la agrupación One Direction. La resolución legal establece la distribución de los activos financieros que conformaban la fortuna del músico al momento de su muerte.
El reporte detalla que Bear Grey Payne es el heredero de una fortuna valorada en 29 millones de dólares. Sin embargo, el acceso a estos fondos no será inmediato ni total en el corto plazo. Las disposiciones legales indican que el menor podrá acceder únicamente a una parte del monto en la actualidad, mientras que la mayor parte del capital permanecerá resguardada en un fideicomiso. Este mecanismo financiero se mantendrá vigente durante los próximos nueve años, asegurando que el niño no tenga acceso pleno a la totalidad de los recursos hasta que cumpla los 18 años de edad.
En cuanto a la gestión de estos activos, la cantante Cheryl Cole, expareja de Liam Payne y madre del menor, ha sido nombrada administradora de la herencia. Según informó Rolling Stone, Cole no ejercerá esta función en solitario, sino que compartirá la responsabilidad de la administración junto al abogado Richard Bray. Este nombramiento de los administradores tuvo lugar en mayo de 2025, estableciendo la estructura legal para la supervisión del patrimonio destinado al hijo del cantante.
Estos acontecimientos legales se producen tras la trágica muerte de Liam Payne, ocurrida el 16 de octubre de 2024 en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. El cantante, que tenía 31 años al momento de su fallecimiento, perdió la vida tras caer desde un tercer piso en el hotel Casa Sur, establecimiento ubicado en el barrio de Palermo. El suceso generó un amplio despliegue investigativo por parte de las autoridades argentinas para esclarecer las circunstancias del accidente.
Como parte de las diligencias judiciales, se realizaron pruebas toxicológicas cuyos resultados fueron determinantes para el análisis del caso. Los informes médicos confirmaron que, antes de su muerte, el cantante había consumido alcohol, cocaína y un fármaco antidepresivo. Estos hallazgos fueron integrados al expediente para comprender el estado del músico previo a la caída.
Posteriormente, los resultados de la autopsia proporcionaron datos cruciales sobre la naturaleza del incidente. Las autoridades forenses determinaron que la caída no fue un acto planificado. Esta conclusión se basó en el análisis físico del cuerpo, observando que Liam Payne no adoptó una postura refleja para protegerse durante la caída, lo que sugiere una falta de reacción consciente o capacidad de respuesta en el momento del impacto. La causa oficial de la muerte fue diagnosticada como politraumatismo, acompañado de hemorragia interna y externa.
Por su parte, la Fiscalía argentina emitió un informe técnico indicando que las lesiones sufridas por el músico eran compatibles con aquellas provocadas por caídas desde alturas considerables. A través de este análisis, el organismo judicial pudo descartar la existencia de lesiones autoinfligidas o cualquier indicio de que el fallecimiento hubiera sido provocado por terceras personas. Con estas conclusiones, la investigación se centró en la accidentalidad del evento, cerrando así el ciclo de análisis forense sobre la muerte del exmiembro de One Direction.


