Durante el desarrollo de la Copa del Mundo 2026, Chile logró tener una representación muy especial dentro del terreno de juego. En una jornada donde la atención se centraba en el desempeño de las selecciones nacionales en Norteamérica, la presencia chilena no estuvo ligada a los árbitros, como en el caso de Cristián Garay, ni se limitó únicamente a la marea de hinchas que viajaron para apoyar a sus equipos, ni siquiera estuvo vinculada a la actuación de la Selección Nacional. El protagonismo se lo llevó una niña de apenas 12 años, quien logró emocionar a los asistentes y espectadores.
El escenario de este acontecimiento fue el Lincoln Financial Field, ubicado en la ciudad de Filadelfia. En este estadio se llevó a cabo el encuentro entre las selecciones de Francia e Irak, un duelo que terminó con una victoria contundente de los galos por 3-0. La jornada estuvo marcada por condiciones climáticas adversas, ya que una intensa lluvia y una tormenta impactaron la zona, provocando incluso que la reanudación del lance tuviera que ser aplazada. A pesar de las inclemencias del tiempo, el evento contó con un momento de gran sensibilidad humana antes del pitazo inicial.
Se trata de Galia Romero, una menor nacida en territorio chileno y residente de la ciudad de Viña del Mar. Galia es estudiante de la Escuela República de Ecuador y tiene síndrome de Down. Su llegada al prestigioso torneo no fue producto del azar, sino el resultado de su participación en un concurso organizado por la Fundación Miradas Compartidas. Esta organización se dedica formalmente a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad, brindando oportunidades y visibilidad a quienes forman parte de este colectivo.
El premio otorgado por la fundación fue extraordinario. Galia no solo obtuvo el viaje hacia los Estados Unidos para asistir como espectadora a un partido del Mundial 2026, sino que tuvo la oportunidad de vivir la experiencia desde el corazón mismo de la acción. La niña fue seleccionada para portar el balón oficial durante la ceremonia de los himnos, el protocolo previo al inicio del encuentro entre Francia e Irak.
La comunidad educativa de Galia siguió de cerca cada paso de la menor. Fue su propio colegio el encargado de difundir, a través de sus redes sociales, el orgullo que sentían por el desempeño de su alumna. En una publicación realizada en la plataforma Instagram, la institución destacó la personalidad de la niña, escribiendo: “Nuestra hermosa Galia, estudiante de 5A representando a nuestro país. ¡Tremenda personalidad! Brillante Galia, te amamos”. Estas palabras reflejan el apoyo constante de sus profesores y compañeros ante este logro personal.
En la cancha, el momento alcanzó su punto máximo cuando Galia interactuó con los protagonistas del juego. La menor recibió saludos afectuosos por parte de los jugadores de ambas selecciones. Entre ellos destacó la figura de Kylian Mbappé, el máximo referente del equipo francés, quien junto a sus compañeros y los integrantes de la selección de Irak, compartió un instante con la niña chilena.
Finalmente, Galia cumplió con su misión oficial al entregarle el balón de juego al árbitro canadiense Drew Fischer. Este acto cerró una secuencia de eventos que resultaron inolvidables tanto para la niña como para quienes presenciaron la escena. Mientras que en lo deportivo Francia aseguraba su clasificación y avanzaba en el torneo, en lo humano, la presencia de Galia Romero dejó una huella significativa en Filadelfia, demostrando la capacidad de superación y la alegría de una representante de Viña del Mar en la cita mundialista más importante del deporte.


