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Ralf Rangnick: el cerebro táctico que desafiará a Argentina en el Mundial

Tuvo una carrera discreta como futbolista, pero es considerado el padre de la nueva escuela alemana y del juego de presión - LA NACION

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Ralf Rangnick: el cerebro táctico que desafiará a Argentina en el Mundial

En las calles de Kansas City, Dallas o cualquier otra sede del Mundial, Ralf Rangnick podría caminar con total tranquilidad sin que la mayoría de los aficionados lo reconociera. A diferencia de otras figuras del fútbol global, el entrenador de Austria no posee el aura de haber sido una estrella en el campo. Su recorrido como futbolista fue modesto, desempeñándose en equipos menores de Inglaterra y Alemania, y cerrando su etapa como jugador mientras comenzaba a incursionar en la dirección técnica. Sin embargo, su verdadero impacto no se mide en estadísticas personales ni en los trofeos de los clubes que ha dirigido, sino en la arquitectura del fútbol moderno.

Rangnick es ampliamente considerado el cerebro detrás de la escuela alemana contemporánea. Su influencia se extiende a algunos de los técnicos más exitosos de la actualidad, como Jurgen Klopp, quien alcanzó la cima ganando la Premier League, la Champions League y el Mundial de Clubes con el Liverpool; Thomas Tuchel, actual seleccionador de Inglaterra; y Julian Nagelsmann, el vigente técnico de Alemania. El aporte fundamental de Rangnick fue la conceptualización y el impulso de un modelo táctico que hoy es estándar en el fútbol de élite, un sistema que también implementa Lionel Scaloni en la selección de Argentina y que será el eje central del enfrentamiento que ambos protagonizarán este lunes por la segunda fecha del Grupo J.

La trayectoria de Rangnick comenzó en Backnang, una pequeña localidad de Baden-Wurtemberg, donde nació el 29 de junio de 1958, coincidiendo con el día en que Brasil ganaba su primera Copa del Mundo en Suecia. Tras formarse en las juveniles del Stuttgart y pasar por el fútbol amateur inglés, combinó sus primeros pasos como entrenador con estudios de inglés y educación física en la Universidad de Sussex. Una vez volcado totalmente a la dirección técnica, tuvo dos etapas en el Stuttgart y dos en el Schalke 04, club donde logró levantar la Copa de la Liga, la Copa y la Supercopa de Alemania. No obstante, su huella más profunda quedó grabada en el Hoffenheim, equipo que llevó desde la segunda división hasta la Bundesliga, estableciendo una corriente futbolística que generó un quiebre en el juego alemán.

Uno de sus admiradores más prominentes, Jurgen Klopp, ha reconocido que la presión ejercida por el Hoffenheim en una derrota por 4-1 contra el Borussia Dortmund fue el punto de partida para construir su propio equipo. Posteriormente, Rangnick llevó sus ideas al RB Leipzig como director deportivo, consolidando un proyecto basado en el "gegenpressing" o contrapresión. Esta filosofía, que consiste en presionar inmediatamente tras la pérdida del balón, se sostiene sobre cinco pilares fundamentales: la velocidad y verticalidad en el ataque, transiciones rápidas en ambas direcciones y, primordialmente, una reacción instantánea al perder la posesión. Para Rangnick, los segundos posteriores a la pérdida del balón son tan críticos como la fase de creación ofensiva.

Este enfoque es precisamente el punto de convergencia con el equipo de Lionel Scaloni. Ambos entrenadores evitan el retroceso automático; en su lugar, instruyen a sus jugadores para recuperar el balón presionando al rival, cerrando líneas de pase y espacios para reiniciar el ataque con rapidez. La génesis de esta mentalidad se remonta a 1983, cuando Rangnick, entonces jugador y entrenador del FC Viktoria Backnang, enfrentó al Dynamo Kiev de Valeriy Lobanovskyi. Aquella experiencia le reveló la capacidad de la presión para neutralizar al adversario, llegando a sentir que el equipo ucraniano jugaba con una superioridad numérica de dos o tres hombres.

Para operativizar esta idea, los equipos de Rangnick se rigen por reglas estrictas de tiempo. La primera es la "regla de los ocho segundos", el plazo máximo para recuperar la pelota tras perderla antes de replegarse. La segunda es la "regla de los diez", el tiempo límite para finalizar una acción ofensiva después de robar el balón en campo contrario. En su etapa en Leipzig, Rangnick llegó a instalar relojes con alarmas para monitorear estos plazos. Esta disciplina se refleja hoy en una selección austríaca intensa, agresiva y dinámica.

De cara al encuentro en el AT&T Stadium, Rangnick anticipa un choque de estilos a pesar de las similitudes tácticas. El técnico, que también formó parte de la estructura de Red Bull y dirigió al Manchester United, calificó a Argentina como el "clásico equipo de posesión de balón" y advirtió que será un partido extremadamente difícil. Por su parte, el conjunto argentino busca la manera de superar esa primera línea de presión, ya que, al lograrlo, suelen encontrar espacios entre líneas donde la claridad de sus volantes y la velocidad de sus delanteros se vuelven determinantes. El ganador de este duelo estratégico no solo sumará puntos, sino que prácticamente asegurará el liderato del grupo, permitiendo una gestión de cargas optimizada para la última jornada.

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