Yolett Cervantes Cuaquehua, una joven de 21 años originaria de Tlaquilpa, Veracruz, vivió una experiencia transformadora al asistir a la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026. La joven, proveniente de la zona serrana de su estado, fue la encargada de portar el boleto número 001, un acceso simbólico que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, decidió ceder a una aficionada al fútbol tras la realización de un concurso nacional.
La oportunidad llegó a través de la convocatoria titulada “Representa a México en la Inauguración del Mundial”, una iniciativa organizada por el Gobierno de México. Mediante este proceso, Yolett fue seleccionada para convertirse en la representante simbólica del país durante la ceremonia de apertura del torneo más importante del fútbol mundial, permitiéndole pasar de la afición local a los reflectores internacionales.
El encuentro, que enfrentó a las selecciones de México y Sudáfrica en el Estadio Ciudad de México, dejó en la joven una impresión profunda. En una entrevista concedida a EL UNIVERSAL, Yolett describió que la jornada superó todas sus expectativas previas. Según su relato, la carga emocional comenzó mucho antes de ingresar al recinto; desde el momento en que abandonó su hotel, experimentó una mezcla de nervios y una emoción que calificó como difícil de explicar, llegando incluso a sentir "la piel chinita".
Uno de los aspectos más destacados de su presencia en el evento fue la elección de su vestimenta. Yolett decidió acudir al Estadio Ciudad de México portando el traje típico de su municipio en la sierra de Veracruz. Esta decisión no fue casual, sino un acto consciente de identidad y orgullo cultural. La joven manifestó que su objetivo era representar a su gente y asegurar que el mundo entero conociera las raíces y la vestimenta tradicional de su comunidad, reafirmando la claridad que tiene sobre su origen.
Durante la jornada, la experiencia de Yolett fue más allá de presenciar el partido y la victoria de la Selección Mexicana. La joven tuvo acceso a espacios exclusivos donde pudo convivir con figuras prominentes del ámbito deportivo y diplomático. Entre los encuentros más significativos destacó el contacto con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien le dio la bienvenida y la felicitó, momento que fue inmortalizado a través de fotografías.
Asimismo, la representante veracruzana tuvo la oportunidad de conocer a Mikel Arriola, presidente de la Federación Mexicana de Futbol, así como a los embajadores de Canadá y Estados Unidos, completando así una agenda de interacciones con autoridades internacionales de alto nivel.
A nivel emocional, el punto culminante de la jornada ocurrió durante la entonación del Himno Nacional Mexicano. Yolett confesó que, a pesar de haber visto el evento en televisión en otras ocasiones, la sensación de cantar el himno en vivo dentro de un Mundial fue una experiencia totalmente distinta y conmovedora, admitiendo que no pudo evitar derramar algunas lágrimas ante la magnitud del momento.
La joven no vivió esta experiencia sola; estuvo acompañada por su padre, a quien señaló como la figura fundamental en su formación y la persona responsable de haber cultivado en ella la pasión por el fútbol. Yolett fue enfática al reconocer que su presencia en el estadio fue gracias a las enseñanzas y el apoyo de su progenitor.
Tras cumplir con diversos compromisos con medios de comunicación, Yolett se prepara para regresar a su hogar en Veracruz. Al reflexionar sobre lo vivido, describió la inauguración del Mundial como una experiencia única e inolvidable que jamás imaginó protagonizar. Se despidió expresando un profundo sentimiento de felicidad y gratitud por haber sido la elegida para representar a su país en este evento.


