Hace casi dos décadas, el mundo del espectáculo argentino comenzó a notar una ausencia gradual pero definitiva. En 2007, Carolina Fal protagonizaba la obra "La persistencia" en el Teatro San Martín, una pieza de Griselda Gambaro que resultaría ser una de sus últimas apariciones públicas de relevancia. En aquel momento, Fal era considerada una referencia de prestigio y juventud, una actriz de la que todos hablaban y que parecía destinada a ocupar los primeros planos durante años. Sin embargo, sin emitir un aviso formal, comenzó a alejarse de los escenarios y las cámaras.
Su trayectoria había sido brillante y ascendente. Había logrado ganar un premio Martín Fierro por su actuación en la serie "Resistiré" y había transitado por los clásicos del teatro, destacándose en obras como "Casa de muñecas". Su retiro ocurrió a los 33 años, una edad que algunos comparan con la radicalidad de otras figuras que abandonan su camino en la cúspide. A pesar de su éxito, su desaparición no generó un estruendo mediático; más bien, se convirtió en un secreto compartido por la colonia artística.
El misterio sobre su paradero y sus actividades actuales ha persistido durante años. Joaquín Furriel, quien trabajó con ella en "La Malasangre", mencionó saber que se había dedicado a la medicina, aunque no recordaba la especialidad ni tenía detalles precisos sobre su vida actual. Por su parte, Cristina Banegas, directora de "La persistencia", recordó que la obra fue un proceso complejo para la actriz, quien reconoció en sus últimas notas periodísticas el descomunal esfuerzo que le suponía representar el dolor. Banegas señaló que, tras esa obra, Fal participó en "Las tres hermanas" de Chéjov en el mismo teatro y luego se retiró definitivamente.
Según Banegas, Carolina se mudó a un country junto a su pareja, el periodista Santo Biasatti, tuvo dos hijos y estudió Medicina. La directora confesó que la actriz siempre fue una persona reservada y que nunca le había manifestado su vocación por la medicina antes de su retiro. "Lamento que haya dejado así, tan radicalmente, algo en lo que era tan buena", expresó Banegas, calificando la transición de vida de Fal como algo sorprendente y misterioso.
Otros colegas, hablando bajo condición de anonimato, sugieren que el alejamiento pudo deberse a un hartazgo de la profesión, planteando que quizás sintió que ya había cumplido sus metas al abordar todos los clásicos que deseaba. Esta sensación de vacío es respaldada por la Asociación Argentina de Actores, donde informan que no existe registro de teléfonos actualizados de la actriz en su sistema.
Para quienes la conocieron en los años 90, Carolina Fal era la "promesa total". Debutó en televisión en 1990 con "Clave de Sol" y participó en "La Banda del Golden Rocket". En el teatro, brilló en "Ana y Haroldo", "La casa de Bernarda Alba" y "La Venus de las pieles". A mediados de esa década, estuvo nominada a los premios ACE y Cóndor por su papel en "El Caso María Soledad", además de destacar en el programa televisivo "Zona de riesgo". Un antiguo compañero de estudios bajo la tutela del maestro Carlos Gandolfo la describió como una "bestia del escenario", recordando especialmente su capacidad para interpretar a una enferma psiquiátrica.
El cambio de vida fue concreto: en 2007 inició sus estudios de medicina y se recibió en 2014 en la Universidad Austral, desempeñándose posteriormente en el Hospital Muñiz. En el ámbito personal, su vínculo con el reconocido periodista Santo Biasatti comenzó tras un encuentro coordinado por amigos comunes. La relación fue intensa, llevando a Biasatti a divorciarse de su anterior esposa, Ana Petrovic, y mudarse a Puerto Madero. La pareja formalizó su matrimonio por civil el 28 de mayo de 2019, tras 14 años de relación. De este vínculo nacieron dos hijas, entre ellas Sofía, cuyo nacimiento en 2011 fue anunciado en televisión por la periodista María Laura Santillán.
El distanciamiento de Fal con la fama es absoluto. Empresarios como Carlos Rottemberg admiten no recordar los roles específicos que ella realizó ni sienten la necesidad de convocarla. Incluso jefes de prensa de figuras prominentes confiesan haber perdido el contacto con ella hace décadas, señalando que ni siquiera solicita entradas para asistir al teatro.
El cierre de este misterio llegó a través de un mensaje directo. Al intentar contactarla a través de Santo Biasatti, la propia Carolina Fal respondió vía WhatsApp: "Soy Carolina. Mirá, yo no estoy interesada en nada que tenga que ver con los medios. Es un lugar al que no pertenezco y al que no quiero regresar. Ya no disfruto de que se publiquen cosas sobre mí, es más no me gusta ni siquiera que suceda, así que no puedo ayudarte con esto". Con estas palabras, la ex actriz ratifica su decisión de permanecer en la privacidad, lejos del brillo de los escenarios que alguna vez dominó.


