Perú vive una jornada electoral decisiva con resultados que mantienen al país en vilo. Con más del 90% de los votos contabilizados, los resultados oficiales parciales muestran una leve ventaja para la candidata Keiko Fujimori, con un 50,09%, frente al 49,90% de su rival Roberto Sánchez, situando la elección en un escenario de empate técnico.
Esta tendencia fue respaldada por las bocas de urna de Ipsos y Datum, que otorgaron a Fujimori el 50,7% y 50,53% de los votos válidos, respectivamente. Ante estos datos, el candidato Roberto Sánchez afirmó que "nadie puede decir 'ya gané'", subrayando que existe un empate estadístico y resaltando el respaldo recibido en la ciudad de Lima, donde pasó del 3% en la primera vuelta a superar el 36%.
En cuanto al desarrollo de los comicios, la misión de observación de la OEA, encabezada por Víctor Rico, informó que la jornada transcurrió de manera tranquila y en paz. Asimismo, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Roberto Burneo, negó tajantemente cualquier narrativa de fraude y exhortó a los partidos políticos a actuar con responsabilidad democrática mientras se esperan los resultados oficiales.
El proceso se desarrolla en un contexto de fragilidad institucional; más de 27 millones de ciudadanos votaron para elegir al noveno presidente desde 2016, en un país que ha tenido ocho mandatarios en la última década y atraviesa una grave crisis política.
Finalmente, el presidente interino, José María Balcázar, pidió que quien pierda la segunda vuelta sea hidalgo y reconozca al triunfador, enfatizando que Perú necesita obras y no peleas para lograr una entrega de la banda presidencial de forma pacífica y ordenada.
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