El "Escudo de las Américas", la alianza impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha salido en defensa del gobierno de Rodrigo Paz en Bolivia.
Los 13 países miembros de esta coalición, compuesta principalmente por gobiernos de tendencia derechista de Centro y Sudamérica, condenaron los esfuerzos para derrocar al mandatario boliviano. En un comunicado conjunto, calificaron los bloqueos carreteros como acciones cínicas destinadas a impedir la distribución de suministros esenciales, como alimentos y medicinas.
La crisis, que se intensificó el pasado 6 de mayo, es liderada por organizaciones obreras, campesinas y simpatizantes del expresidente Evo Morales. Los manifestantes exigen la renuncia de Paz, acusándolo de marginación y de impulsar leyes para privatizar y encarecer servicios básicos, cargos que el Gobierno ha negado.
El saldo humano y económico es crítico. La Defensoría del Pueblo reporta al menos 10 personas muertas, 365 detenciones y decenas de heridos. En el ámbito financiero, el sector turismo estima pérdidas por 1,230 millones de dólares, mientras que la Cámara Nacional de Industrias reporta 2,100 millones de dólares en pérdidas, en un contexto de inflación y escasez de divisas.
Ante esta situación, Estados Unidos, Chile y Perú han enviado ayuda humanitaria, mientras que Argentina ha facilitado aviones de carga para el traslado de alimentos.
En el plano interno, la tensión aumenta. El presidente Paz promulgó recientemente una ley que le permite decretar un estado de excepción sin autorización previa del Legislativo. Aunque el Gobierno sostiene que esta es la última opción si el diálogo no funciona, el mandatario advirtió que la medida está contemplada en la Constitución y podría emplearse frente a quienes no quieran dialogar.
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