Kosovo vuelve a las urnas. El país celebra sus terceras elecciones en 18 meses en un entorno de fuerte polarización y un estancamiento en sus aspiraciones de integrarse en la Unión Europea.
Estos comicios anticipados fueron convocados luego de que el Parlamento fracasara en abril en la elección de un nuevo jefe de Estado, evidenciando la dificultad de alcanzar consensos en la clase política kosovar.
La contienda está marcada por la ruptura entre el primer ministro en funciones, Albin Kurti, y la ex presidenta Vjosa Osmani. Ambos fueron aliados en 2021, pero la relación se quebró cuando Kurti rechazó respaldar la reelección de Osmani. Ahora, la ex presidenta se ha reintegrado a la Liga Democrática de Kosovo, denunciando la concentración de poder en manos del primer ministro.
El conflicto no es solo interno. Kurti ha tensado las relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea debido a su estrategia para reducir la influencia de Serbia en el norte de Kosovo, implementando medidas como la prohibición del dinar serbio y la sustitución de matrículas. Estas acciones han provocado que Bruselas congele parte de su cooperación financiera y que Washington reduzca algunos ámbitos de colaboración.
Mientras Kurti sostiene que el avance requiere el reconocimiento formal de su independencia por parte de Serbia, la oposición apuesta por una normalización gradual bajo mediación europea. Cabe recordar que Serbia, China, Rusia y cinco Estados de la UE aún no reconocen la independencia proclamada por Kosovo en 2008.
Aunque Kurti parte como favorito tras obtener el 51 % de los votos en diciembre, analistas señalan que el respaldo a Osmani y la participación de más de 110.000 votantes de la diáspora podrían ser decisivos en el resultado final.
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