El papa León XIV ha llegado a España con un mensaje urgente: el mundo clama por la paz. Durante su alocución ante el rey Felipe VI en el Palacio Real de Madrid, el pontífice instó a la sociedad a dejar de lado las "narrativas divisivas y polarizadoras" para superar simplificaciones estériles y valorar la complejidad de la realidad social.
Esta visita, que se prolonga del 6 al 12 de junio, representa el primer gran viaje europeo de su pontificado. El papa, nacido en Chicago y con ascendencia española, se enfrentará a un clima de intensa polarización política al dirigirse al Parlamento español, un desafío que requerirá, según analistas, una considerable inteligencia política para trascender el entorno actual.
Uno de los ejes centrales del viaje es la inmigración. León XIV viajará a las Islas Canarias para reunirse con migrantes y rendir homenaje a quienes perdieron la vida en el mar. Curiosamente, el pontífice mencionó que su visita coincide con un concierto de Bad Bunny en Madrid; aunque admitió que muchos jóvenes preferirían al rapero, destacó que ambos comparten la preocupación por las políticas migratorias.
La agenda también incluye un fuerte componente espiritual y de reparación. El papa visitará la Sagrada Familia en Barcelona y el monasterio de Montserrat. Asimismo, el Vaticano confirmó que se reunirá con víctimas de abusos sexuales cometidos por el clero, reconociendo que estas situaciones siguen siendo una "herida abierta".
Finalmente, el papa mostró su lado más cercano al bromear sobre su apoyo a Estados Unidos en la próxima Copa del Mundo y mencionar su encuentro con jóvenes en el estadio Santiago Bernabéu. Con este viaje, León XIV prioriza los bastiones católicos tradicionales de Europa, marcando un enfoque distinto al de su predecesor.
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