La Sagrada Familia de Barcelona, una de las estructuras más reconocibles del mundo, se encuentra en la etapa final de su construcción tras un proceso que se ha extendido a lo largo de 144 años. En coincidencia con este avance y para conmemorar el centenario del fallecimiento de su arquitecto, Antoni Gaudí, la compañía danesa Lego ha presentado un nuevo set que permite a los aficionados recrear la icónica iglesia utilizando sus piezas características, aunque a una escala significativamente menor que la obra original.
Este nuevo lanzamiento se integra en la colección de monumentos en miniatura de la empresa, la cual ya cuenta con representaciones de diversos puntos emblemáticos del globo, incluyendo los monumentos y el horizonte de Nueva York, la Torre Eiffel de París y la Fontana di Trevi en Roma. El objetivo de este set es brindar una experiencia detallada que capture la esencia de la basílica.
Para lograr la representación de la iglesia más alta del mundo, que en la realidad alcanza los 172,5 metros de altura, los constructores deberán ensamblar un total de 12.060 piezas. El resultado final será una maqueta que se eleva hasta los 62 centímetros (24 pulgadas). Debido a su complejidad y volumen, el modelo tiene un precio de venta de 799,99 dólares estadounidenses. Aunque ya se han habilitado los pedidos anticipados, la compañía ha informado que el set estará disponible para los consumidores a partir del próximo 1 de noviembre.
Uno de los elementos más destacados del diseño de Lego es la implementación de un efecto de vidriera. Esta característica ha sido diseñada específicamente para reproducir la gama de colores que filtran la luz natural en el interior de la basílica real, trasladando ese detalle visual a la versión en miniatura.
Sobre el proceso de creación, Rok Žgalin Kobe, Maestro de Diseño de Lego, explicó en un comunicado de prensa publicado el pasado jueves que el propósito del proyecto era honrar la visión de Gaudí con el máximo respeto. Según Kobe, se buscó capturar la ambición y la extraordinaria complejidad de la basílica, así como el ritmo de su construcción, transformando estos elementos en una experiencia de construcción inmersiva para el usuario.
La construcción de la Sagrada Familia no ha estado exenta de dificultades. Durante décadas, se consideró que la obra era imposible de terminar debido a su complejidad arquitectónica. Esta situación se agravó durante la Guerra Civil Española, ocurrida entre 1936 y 1939, periodo en el cual se perdieron gran parte de los planos y las maquetas originales diseñados por Gaudí. Como consecuencia de estos contratiempos y la magnitud del proyecto, las generaciones de visitantes que han acudido al templo se han acostumbrado a observar la presencia constante de grupos de grúas rodeando la estructura mientras las obras avanzaban lentamente.
El proyecto arquitectónico comenzó en 1882 bajo la dirección de Gaudí. El diseño original contemplaba la creación de una estructura monumental compuesta por 18 torres fusiformes. Cada una de estas torres tiene un significado bíblico específico: doce de ellas representan a los apóstoles, cuatro a los evangelistas, una a la Virgen María y la más prominente a Jesús.
Sin embargo, al momento del fallecimiento de Gaudí en 1926, el progreso de la obra era limitado. Se estima que solo se había completado entre el 10 % y el 15 % de la estructura total, lo que incluía la cripta, un transepto y una parte del muro del ábside.
A pesar de que todavía quedan tareas pendientes, la estructura se consideró simbólicamente terminada a finales de febrero de este año, coincidiendo con la finalización de la Torre de Jesucristo. Para cerrar este ciclo, el papa León XIV inaugurará dicha torre el próximo miércoles, marcando exactamente 100 años desde la muerte del arquitecto Antoni Gaudí.


