¿Puede un nombramiento diplomático generar tensiones profundas en la política exterior de un país? La Comunidad Palestina en Chile ha manifestado su rechazo formal a la designación de Gabriel Zaliasnik como el nuevo embajador de Chile en Israel.
A través de un comunicado, la organización solicitó al Gobierno reconsiderar esta decisión, argumentando que el nombramiento representa un giro preocupante en la diplomacia nacional. Esta crítica surge en un contexto particularmente sensible, marcado por las denuncias internacionales contra el gobierno de Benjamin Netanyahu por presuntas violaciones al derecho internacional en Gaza y los territorios palestinos ocupados.
Maurice Khamis Massú, presidente de la Comunidad Palestina de Chile, afirmó que la designación pone en entredicho la imparcialidad requerida para representar los intereses permanentes del Estado chileno. Khamis subrayó que resulta incomprensible elevar la representación diplomática en Tel Aviv mientras gran parte de la comunidad internacional avanza hacia medidas de presión frente a las vulneraciones cometidas por el gobierno israelí.
Asimismo, la organización expresó una grave preocupación por los ciudadanos chilenos con vínculos familiares, patrimoniales o humanitarios en Palestina. Advierten que el nombramiento podría derivar en restricciones de ingreso, confiscaciones de propiedades o vulneraciones de derechos en los territorios ocupados.
A estas críticas se sumó la exministra Antonia Orellana, quien calificó la medida como una "pésima señal" para los intereses de Chile. Orellana señaló que Zaliasnik ha defendido públicamente posiciones contrarias a la postura histórica del país y al derecho internacional.
La Comunidad Palestina reiteró que la política exterior chilena debe mantenerse estrictamente alineada con la defensa de los derechos humanos y los principios que históricamente han guiado la diplomacia nacional.
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