El Cairo busca combatir su severa congestión vehicular con una solución que vuela sobre las calles: el nuevo monorriel sin conductor. Esta infraestructura, la primera de su tipo en África, aspira a convertirse en la red de monorriel más larga del mundo una vez finalizada.
El sistema consta de dos líneas eléctricas: la ruta del Nilo Oriental, de 56,5 kilómetros que conecta el Estadio Internacional de El Cairo con la Nueva Capital Administrativa, y la del Nilo Occidental, de 43,8 kilómetros, actualmente en construcción para unir la ciudad del 6 de octubre con Giza. Al completarse, la red superará por 1,8 kilómetros al sistema de Chongqing, en China, transportando a unos 500.000 pasajeros diarios.
Los trenes, fabricados por la empresa francesa Alstom, alcanzan velocidades de 80 kilómetros por hora y pueden mover hasta 45.000 personas por hora y sentido. El sistema destaca por su eficiencia energética, recuperando hasta el 99% de la energía de frenado y operando de manera totalmente autónoma.
Sin embargo, el proyecto ha enfrentado críticas. Con un contrato de 3.000 millones de dólares y retrasos en su puesta en marcha, algunos cuestionan el gasto en medio de una desaceleración económica y una deuda externa que superó los 163.000 millones de dólares el año pasado. Además, algunos residentes locales dudan de que el sistema reduzca significativamente los tiempos de traslado para gran parte de la fuerza laboral.
A pesar de esto, Alstom sostiene que el proyecto es un hito hacia la movilidad urbana sostenible de la "Visión 2030" de Egipto, destacando que el 98% de la fuerza laboral empleada en la obra fue local.
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