¿Paz o más conflicto? Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anuncia un acuerdo para detener los ataques entre Israel y Hezbolá, la realidad en el terreno cuenta una historia diferente.
Trump afirmó que ambos bandos aceptaron un cese mutuo de hostilidades: Hezbolá dejaría de disparar contra Israel y el ejército israelí cesaría sus ataques contra el sur de Beirut. Sin embargo, estas declaraciones tuvieron poco efecto inmediato, ya que los enfrentamientos continuaron durante la noche.
Hezbolá reivindicó ataques con cohetes contra tanques y vehículos militares israelíes en el sur del Líbano para frenar el avance de las fuerzas enemigas. Por su parte, el ejército israelí reportó la interceptación de proyectiles provenientes del Líbano y lanzó ofensivas contra diversas aldeas libanesas, como Marwaniyeh y Sidiqine.
La tensión ha escalado incluso en la diplomacia estadounidense. Según el medio Axios, Donald Trump calificó a Benjamin Netanyahu de "completamente loco" en una conversación telefónica, acusándolo de poner en peligro las negociaciones de paz con Irán. El mandatario estadounidense pidió específicamente que no se lanzara un ataque importante contra Beirut.
El contexto es crítico: Israel realiza su incursión militar más profunda en territorio libanés desde el año 2000. Mientras el presidente libanés, Joseph Aoun, sostiene que el diálogo es la única forma de poner fin a la guerra, los Guardianes de la Revolución de Irán han amenazado con abrir "nuevos frentes" en el conflicto.
Finalmente, la postura de Israel se mantiene firme. El embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, fue tajante al declarar que si no hay calma en el norte de Israel, no habrá calma para Hezbolá.
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